Con todo el encanto de Montmartre y el aire de sus ilustres visitantantes de antano.
Restaurante griego con orquesta todas las noches. La ventaja es que es económico y que puede atender a grupos grandes.
Taberna centenaria en un barrio muy auténtico. Servicio impecable, buenos platos y buenos precios. La terraza fue un alivio en pleno mes de agosto.