Semana Santa en el Rif marroqui - Marruecos - Viamedius - Una comunidad para viajeros como tú.

Semana Santa en el Rif marroqui

[viajarencaravana]

viajarencaravana

[*] Fundador - Viajero ocasional

[Publicidad]

Datos del viaje

Textos de www.viajarenautocaravana.com

Familia O’Polo

Viernes
Salimos hacia Marruecos. Es mi sexto viaje al país y hemos decidido hacer un recorrido diferente. Visitaremos el Rif occidental. Las montañas por las que casi siempre hemos pasado de largo en nuestro camino hacia el sur. Viajaremos siguiendo las huellas de unos naturalistas españoles que exploraron estas tierras a principios del siglo pasado.
Salimos bien (relativamente) de Madrid y paramos a dormir en un área de carretera mas allá de Bailén, justo en el limite de Jaén y Granada. Nos encontramos allí –no tiene merito habíamos quedado- con Alejandro y Concha. Nos estaban esperando. Cenamos bien (muy bien) y cuando nos disponemos a dormir llega la tercera tripulación del viaje: Chus y Vicente (y un tropel de hijos). Ya estamos todos. A descansar.

Sábado
Salimos a primera hora y nada más encender la emisora, zas, suena una voz conocida ¡es Bego! [por primera vez en la historia sirve de algo ir en el Canal 2]. No nos vemos hasta que pasa a mi lado, a todo trapo, una especie de autocar blanco con otro pegado detrás. Como por aquí no circula el ALSA, deduzco que son Iñaki y algún conocido. A través de la emisora hacemos las presentaciones y continuamos viaje muy, muy, muy detrás de los vascos. ¡Que lejos quedan los tiempos de la renqueante furgona!
Llegamos a Algeciras y deprisa y corriendo nos ponemos en la cola del ferry. Por unos minutos (pocos) saludamos a amigos antiguos y en un abrir y cerrar de ojos estamos ya en tierras marroquíes. El stress del paso de frontera y ya está. Anochece cuando nos despedimos por las emisoras de nuestros amigos que continúan viaje hacia los trillados caminos del sur. Nosotros nos quedamos en Asilah. Intentamos ir al camping que ya conocíamos de otras veces. Nos equivocamos (hay que ser torpes) y nos metemos en otro. Que más da. Total estamos cansados y un chaval sonriente nos indica para que nos coloquemos en un prado para nosotros solos. Estupendo. Me indica la maniobra y…. la autocaravana se hunde en el barro hasta llegar a apoyar la tripa. Mi flamante autocaravana nueva. No importa. Cojo el gato hidráulico de 5 Tm (nuevo) y me abalanzo sobre el marroquí con intención de introducírselo por cualquier orificio que no esté en la cara. Me sujetan Carmen y Chus. Me calmo. Sonrío y evalúo la situación. Nada que hacer. Mañana será otro día. Le digo al chaval que mañana domingo tiene que conseguirme una grúa o un camión. Se ilumina su cara y se va. ¡este es idiota! Pero no. A los pocos minutos aparece triunfante con un cable de acero y un energúmeno que conduce un camión. Tiran de la auto y la rescatan. África es así. Cuando todo parece irremediable, va y se soluciona. Estoy tentado de darle una propina pero me aguanto las ganas.
Para vengarnos nos vamos a cenar pescaito frito al estilo magrebí. Que escándalo de comida. Comemos gambas hasta reventar. Esto comienza bien. Además aprendemos algo. Al mindritas no son unos frutos secos. No. Son calamares pequeñitos. Lo que en otros sitios llamamos chopitos o puntillitas. Nos acostamos cansados no se muy bien de que…

Domingo
Hemos decidido dedicar el día al relax, de manera que nos vamos dando un paseo hasta Asilah. Paseamos por la medina. Precioso. Chus y Vicente, que viajan por primera vez a Marruecos están atónitos con el ambiente y la luz.
Por la tarde ya nos hemos cansado de relax y comenzamos a visitar los lugares que pisaron nuestros Naturalistas. Primer destino la Cuesta Colorada. Sobre el río Haxef. Son crestas con matorral de palmito. Impresionantes vistas sobre una esplendida marisma y un magnifico saladar encharcado estacionalmente. El paisaje es idéntico al que describían hace un siglo. Más hacia Tánger entramos en una playa con bosquetes de acacias. Ocultan a la vista una fea central térmica. Cosas del llamado progreso.
Anochece pronto y nos vamos de nuevo a Asilah a conocer el ambiente nocturno. La ciudad está en pleno apogeo. Compramos alguna cosilla en el mercado, incluidas 4 centollas vivas por un precio completamente irrisorio. Las cuatro por menos de 6 €. Por la noche las cuezo el la puchera ferroviaria de Valmaseda y nos hacemos cargo de ellas. Una está algo huera, pero el resto… magnificas.

Vota este relato:

¿Has estado en este lugar y quieres publicar un relato?