Fundador - Viajero ocasional
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Monte Bianco – Liguria (Génova)
Cuando decidí ir unos días a Génova, todo el mundo me preguntaba “¿Porqué Génova?, mis razones tenía par ir a Génova...
Pero lo que importa realmente es que llegué al norte de Italia y todos sus paisajes y su gente me enamoraron.
Cuando llegué al aeropuerto de Milán – Malpensa, nos dirigimos a Monte Bianco, “la ottava meraviglia del mondo” con 4.807 metros, la cima más alta de Europa, haciendo frontera con Francia, Suiza y Italia. La noche la pasamos en Courmayeur, un pueblo de Val Ferret, en la provincia de Aosta (Italia). Toda esta zona de alta montaña, es perfecta para hacer excursiones y quedarse a dormir en los distintos refugios que están repartidos por ahí, o como en mi caso, en un fantástico y acogedor hotel del mismo pueblo de Courmayeur. En esta zona comí muy bien, como en todos los lugares que visité, pero en Val Ferret la comida típica es la polenta, una bandeja con conejo, salchichas, ternera, setas (si quieres) y con un plato enorme de una especie de sémola con queso... la bomba! después de la comilona lo mejor es dejarse caer por uno de los prados que hay y dormir, es lo que hicimos.
El viaje continuó hacia la costa, hasta la región de Liguria, exactamente en Génova. Yo pensaba que Génova era un buen lugar para estar unos días, pero después de visitarla estuve encantada de tener el hotel en la ciudad de Chiavari. Una ciudad a pocos kilómetros de Génova, una ciudad pequeña, tranquila y con un fantástico paseo marítimo y otro paseo al lado del río, y con la estación de tren que te comunica con todo. La gente de esta región tienen fama de ser introvertidos y cerrados, mi amigo me contó que deben tener este carácter por la herencia que recibieron de los mercaderes de antaño, ya que un buen mercader no lo contaba todo para negociar mejor, pero a mí no me pareció que la fama fuera cierta, sino todo lo contrario. Pero claro, si los comparamos con los habitantes del sur de Italia que son tan extrovertidos y hospitalarios, quizá son más cerrados...
Génova es conocida por dos cosas: por tener un puerto muy importante, ya desde la Edad Media en el que llegaban los mejores mercaderes y también por ser la ciudad que vio nacer a Cristóbal Colón, en la emblemática via Garibaldi. Actualmente es una ciudad vieja, con calles estrechas, con mucho tráfico, ajetreada, pero con lugares de una calma sorprendente. Génova es una ciudad con encanto y con muchos palacios para visitar, también su catedral y el Acuario (el más grande de Europa). El símbolo de la ciudad es su faro de 76 metros conocido como “La Linterna”
Saliendo de Génova hay muchos pueblos y pequeñas ciudades para visitar, pero a mí lo que más me gustó fue El Parco Nazionale delle Cinque Terres, son 5 pueblos de costa muy pintorescos (Riomaggiore, Manarola, Coringlia, Vernazza y Monterosso). El día que fuimos a Cinque Terres fuimos con el tren, ya que todos decían que era la mejor manera de llegar y nos aconsejaron empezar la excursión por el pueblo de Riomaggiore e ir por un camino que hay al lado de los acantilados, así que hicimos caso a los amigos y fuimos por el camino (via de l’Amore) hasta llegar a Manarola, una vez allí seguimos caminando por el mismo camino, ya que no tiene ninguna complicación y el paisaje que se observa es espectacular. Llegamos hasta Coringlia y ahí cogimos el tren hasta Monterosso para poder ir a la playa y descansar de la caminata. Después de descansar en la playa, comer el típico gelato y tomar una copa de vino bianco de la región, volvimos a coger el tren para visitar el último pueblo, Vernazza. Dicen que lo bueno se hace esperar, así fue, porque es el pueblo que más me gustó. Así que el día terminó con una cena en la plaza mayor de Vernazza, comiendo los típicos raviolis y contemplando como el sol se empezaba a esconder detrás del campanario...
Toda la región de Liguria está llena de colinas, pueblos y pequeñas ciudades para visitar: Sestri Levante, Camogli, Nervi, ... no puedo decir cual de estos lugares me gustó más ya que cada uno tiene algo de especial, pero el pueblo que más me sorprendió fue Portofino. Es un pueblo muy pequeño y a la vez muy bonito, que con los años se ha convertido en un pueblo muy glamoroso, ya que personajes como Verlusconi, Dolce & Gabana se han construido una casita. Esto hace que en un espacio muy reducido, se concentren las más prestigiosas firmas de moda y joyerías y en su puerto amarren lujosos yates.