El mito del fin del mundo envuelve a Ushuaiay nos atrapa.
En lo mas al sur del sur tambien nos espera la aventura.
El frío no es un inpedimento: conoceremos las aguas del Canal de Beagle.....desde abajo.
La mañana se presenta fria y soleada. Eran las 8 am, y el sol se esforzaba por hacer sentir su presencia. Los charcos de agua estaban congelados, eso nos daba un augurio de lo que ibamos a sentir al sumergirnos en las aguas heladas del canal de Beagle.
Nos estaban esperando en la base de operaciones de la empresa con un container lleno de equipos, trajes y elementos que inspiran aventura.
El lugar de partida se llama La Facina, una bahia enfrente de la ciudad, donde hay un muelle y los veleros son los protagonistas del paisaje.
Salimos en un velero, el viaje consta de una navegacion de entre 45 y 60 minutos por el canal, rumbo al faro Les Eclaireurs, conocido como el faro del fin del mundo.
Luego de estibar bien el equipaje partimos lentamente rumbo al canal.
Dejamos a estribor a la Isla Alicia, y a la Isla de Los Pajaros, donde habitan cormoranes reales e imperiales. Luego seguimos hacia la Isla de Los Lobos, donde habitan ejemplares de uno y dos pelos, para terminar anclando cerca del faro Les Eclaireurs, simbolo de la ciudad, construido en el año 1919.
Patos, Scubas, Petreles gigantes del sur, petreles zambullidores, son las aves que nos acompañan en la mañana fría, pero increiblemente bella, con un sol que ilumina los picos nevados que enmarcan, imponentes, la ciudad de Ushuaia.
A la mitad de la travesia vemos que se nos une un grupo de lobos de dos pelos,nadando en la estela del barco. Se ven completamente amigables, y nos reconforta pensar que los vamos a ver despues, abajo.
Mientras navegamos, el cafe es fundamental para calentar no solo el cuerpo, sino tambien las manos, ya que a pesar de tener guantes de polar, el frio en los dedos se hace sentir.
Llegando a la isla de los lobos, hacemos una parada para admirar el paisaje.....pero desde el agua. Llego la hora de sumergirnos en el mismisimo canal del fin del mundo.
Se introduce una cuerda en el agua....era un termometro, y cuando se sacó marcaba 3 grados de temperatura!!!! Eso es realmente muy frio, teniendo en cuenta qeu en la Antártida el agua se encuentra a 2 grados solamente. Sin perder tiempo, nos vestimos con dos capas de polar y gorro, y arriba el traje seco. Los guantes tambien son especiales, tipo manopla, para aprovechar al maximo el calor de los dedos por contacto entre si. El sitio ofrece diversas opciones. Por un lado: el majestuoso naufragio del buque Monte Cervantes, un barco alemán, de 160 m de eslora y 1500 pasajeros qeu se hundió en 1931 al encallar con una roca en ese lugar. A unos escasos 50 m a babor, un idilico bosque de algas que se elevaba unos 30 m desde el fondo hasta la superficie, y, como si fuera poco, los lobos marinos, que estaban proximos a la Isla de los Lobos.
Todo este escenario era una invitacion a la vida, a los sentidos, a una fiesta inolvidable.
Nos sumergimos en el azul del canal, la primera sensacion fue como si miles de aguajas me pincharan la cara, la unica parte descubierta del cuerpo. Nunca me habia pasado algo semejante. Realmente el fin del mundo se hacia sentir.
Comenzamos a descender hasta llegar a los 23 metros. La transparencia del agua en el invierno es increible, debido a la ausencia de microorganismos como el plancton que enturbian sensiblemente el agua.
Hecho un vistazo hacia delante y veo la popa invertida de un casco inmenso. Avanzando sobre el, hacia lo profundo, el piso del buque se encontraba tapizado por centollas y centellones, creando un escenario digno de una pelicula de terror.
Todo es lento, todo es ingrávidamente irreal. El paisaje desproporcionado del buque nos sorprende, y nos muestra su esqueleto de gran guerrero que fue en algun tiempo, antes de sucumbir en las fauces del fin del mundo.
Despues de 25 minutos de recorrer el buque, entre cubierta, puente de mando, salmones y estrellas, hacemos una pequeña parada de descompresion a los 5 m y subimos para cambiar el tubo, y bajar nuevamente.
Ahora el escenario cambia dramáticamente, al acercarnos a un majestuoso bosque de algas que subian desde el lecho del canal, hasta la superficie, recorriendo una altura de unos 20 metros. El espectaculo era increíble, era como volar entre las lianas de una selva helada. Nos sentiamos suspendidos entre paredes de algas, mientras avanzabamos lentamente por el laberinto verde.
Este tipo de algas son las llamadas Kelps, y las encontramos en pocos lugares del mundo. Ademas de aqui, estan en la bahia de Monterrey en California y en Nueva Zelanda. Van desde el fondo, donde desarrollan una especie de grampones para aferrarse a las roca, para subir verticalmente hasta la superficie, debido a una especie de vegigas que desarrollan a lo largo de su tallo, que las hacen flotar. Estas algas llegan a medir mas de 30 metros.
Luego del segundo buceo, del esfuerzo y el frio, una comida caliente nos reconforta y nos repone, para emprender lentamente la navegacion de regreso a la bahia de ushuaia.
Navegando por el canal de Beagle, descubrimos el secreto de la magia del lugar...Caprichosamente el reflejo de las montañas nevadas de la cordillera de los Andes, se mezclan con el mar. Descubrimos asi, entre islotes de pajaros y lobos, el misticismo del fin del mundo, no solo sobre el agua, sino debajo.... y compruebo una vez mas, que el paisaje submarino compite fuertemente con lo que hay arriba.
Lentamente a lo lejosm se van prendiendo, como estrellas en un cielo nevado, las luces de Ushuaia, la ciudad mas austral del mundo.
Que lo disfruten....
Romina Dotti.-