Viajero ocasional
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Hay una máxima no escrita que dice que no se es peregrino sino se recorren los últimos 100 kilómetros del Camino de Santiago. Hoy en día, podemos bucear por Internet, coger un vuelo y llegar directamente al Parador de los Reyes Católicos, ubicado justo en la plaza de la catedral, y hacerse con la preciada concha sin necesidad de sufrir las penalidades de la aventura a píe.
Muchas veces, hacemos viajes "virtuales" o tratamos de visitar un sitio sólo por el mero hecho de tomar una fotografía y contar después que hemos estado en él, como si tuviéramos que llenar de chinchetas un gran mapamundi. Santiago de Compostela soporta impávido el flujo incesante de turistas y no pregunta.
Acoge a todos en su plaza del Obradoiro y allá cada cual con sus necesidades. Esta plaza es por algunos apellidada "la catalana" porque allí se ha aprovechado todo. Allí tenemos la Catedral, el hostal-parador de los Reyes Católicos, el edificio consistorial y el rectoral de la universidad. Seria así porque los canteros que allí trabajaban (por eso se llama del Obradoiro) decidieron que en futuro se concentrara todo en una misma plaza para no dar más vueltas.
Craxo error pues, aparte de la plaza, Santiago es una ciudad para perderse guiado por la estrella de Compos Stela (Estrella en el cielo). Dice la leyenda que un ermitaño, allá por el siglo IX, descubrió las reliquias del apóstol después de seguir la estela de luz de una estrella "compostelana". Pero no todo el legado del apóstol es dulzura y piedad. Trasladado hasta aquí desde tierras palestinas, donde había sido martirizado después de regresar de su infructuosa misión en la península, también pasó a ser todo un símbolo de la lucha contra los musulmanes en tiempos de la Reconquista.
El mismo apóstol Santiago también era Santiago Matamoros y fue una referencia para los cristianos que necesitan algún líder en su lucha contra los infieles. Sus reliquias se convirtieron muy pronto en un santuario, y posteriormente, en el centro más sagrado de todo el catolicismo después del Vaticano y alrededor del cual surgió toda una ciudad. No olvidemos que es la tercera ciudad santa, después de Roma y Jerusalén.