VIAMEDIUS. Relatos de viajeros como tu

Marruecos, mi viaje de aventura

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monica70

[*] Fundador - Viajero ocasional

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Datos del viaje

También podeis verlo con fotografias en:
http://marocviatge.blogspot.com

TODO EMPEZO ASÍ 10 de enero de 2006
Tenía un lio en la cabeza enorme, dudas, no sabía si decidirme por Marruecos, Turquia o Perú, circunstancialmente, encontré un foro sobre Marruecos (lo teneis en los links) había mucha y buena información, empecé a interesarme por ese país.
Eureka.........había encontrado a alguien que reunia mis exigencias, Kasbah Expedicions, debo agradecerle a Jordi que ese viaje cambiase mi vida, antes no hubiese imaginado nunca que ese país es lo que es y gracias a ellos he conocido el Atlas en su pleno resplandor, los bereberes, el desierto.....
No es en bano el Imperio de los Sentidos, he viajado por medio mundo, pero os aseguro qque hasta el día de hoy, este ha sido el viaje de mi vida.


TANGER-ASILAH..EMPEZO LA AVENTURA
10/01/06
Por fin llegó el día, nos encontramos el grupo en el puerto de Algeciras.
Que nervios!!!!!!!.
Allí ya nos espera Jordi con los todo terrenos, cargados, tiendas de campaña y artilugios varios, las presentaciones y el barco nos espera, coincidimos con un grupo de Francia con viejos Renault 4L con destino a Mauritania y Mali, se respira emoción y aventura.
La travesía a Tánger se hace rápida, el mar, aunque el tiempo no es muy bueno, está tranquilo.
Será mi primera vez en Africa y algo me dice que será diferente, todo empieza de forma muy diferente a como lo han hecho siempre mis viajes, de entrada me he desplazado desde Barcelona a Algeciras, lo he hecho en bus de noche y lo cierto es que no ha sido nada pesado habida cuenta que he dormido toda la noche.
Hoy nuestra primera etapa será Asilah, una pequeña y blanca población encima del mar.
La llegada a Tánger ha sido algo bulliciosa, la aduana ha ido rápida, aunque en medio de un caos total e incomprensible, ver a Jordi como se mueve por el medio, me da las primeras garantías.
Atravesamos Tánger, la verdad es que me deja indiferente, mucho bullicio, muy sucia.
Finalmente llegamos a Asilah, el tiempo ya ha cambiado, nos alojamos en una casa típica en medio de la medina, pequeña, muy limpia, todo de blanco y azul, al atardecer desde el malecón, se ve una buena puesta de sol, enfrente te vislumbran las primeras luces de España.
Una buena cena a base de pescado y la conversación, hacen que la gente del grupo se vaya conociendo y las primeras risas y carcajadas inundan el ambiente.
Jordi no para de decirnos que aquello no es para nada representativo del Marruecos que vamos a conocer, no para de hablarnos del Atlas, del desierto y de los beréberes.
Esto promete y mañana ya haremos nuestra primera incursión en el Atlas

RUMBO AL ATLAS, ORABIA Y ASAKA
11/01/06
Hemos madrugado, en esta época del año oscurece pronto más aún con el cambio de horario, una hora menos.
Hoy la etapa es larga, nos dirigimos dirección Azrou.
Atravesamos toda la Ruta de los Cedros, preciosa, cedros inmensos y colonia de monos, muy parecidos a la mona de Gibraltar, el paisaje es cambiante, esto se anima, cada vez me gusta más. Atravesamos el bosque frondoso de cedros y llegamos a un lugar espectacular, se trata de las fuentes del Ouem OrRbia, el nacimiento de uno de los ríos más grandes de Marruecos, en verano esto debe ser precioso ya que junto al rio hay unas grandes terrazas emporchadas donde pasar la noche, los lugareños se encargan de ellas a modo de camping, están muy bien acondicionadas e incluso hacen de comer, muy bonito y original.
Mi bautizo con los beréberes ya se ha hecho realidad, transcurrimos por pistas para adentrarnos en el alto Atlas, vamos en dirección al Ayachi, la tercera cumbre más alta de la cordillera, las pistas están embarradas y quedan restos de una antigua nevada, hemos intentado acceder por el circo de Jafar pero ha sido imposible está impracticable.
Jordi ha decidido que iríamos en dirección a Imilchil y Todra, llegaremos a un poblado, precioso, en medio de la nada a más de 2000 metros de altitud, se llama Asaka, el lugar es de una belleza incomparable, no me imaginaba en un solo momento que este país pudiese ser así, siempre mitificado por otras historias más cercanas al faranduleo.
En Asaka pasaremos la noche en una casa berebere de una familia amiga de Jordi, esto es increíble.
Una gran sala con alfombras, una buena estufa de leña, te de bienvenida y para cenar una estupenda tajine (estofado de carne) con productos que hemos comprado antes de llegar a este lugar, es increible!!!!!!!
Paz, sosiego, alegría, tanto de todo el grupo como de estas gentes.
Mañana haremos una excursión a pie a unas gargantas cercanas. Espero despertar y que no haya sido un sueño

TREK POR EL ATLAS Y ASAKA
12/01/06
Hace frío, nos hemos levantado todos eufóricos, el grupo está formado por ocho personas, cinco chicas y tres chicos que junto con Jordi y Hassan, un chofer suyo, originario del desierto, completamos la expedición.
Todo es más llano, empezamos a conocernos y existe entre todos nosotros como una explosión de jubilo y alegría, algo así como : “esto es lo que buscábamos”.
Emprendemos una buena caminata hasta unas gargantas cercanas, vamos preparados con el avituallamiento de mediodía, nos vamos cruzando por el camino con multitud de gentes que nos saludan al paso, en mulas, en burro, caminando……..estas gentes, parecen como estar al margen de todo, como olvidados en su mundo, en su atlas, la zona es muy curiosa, un río efervescente que mana de esas gargantas, cedros diseminados, el suelo es arenisco y lo que me llama realmente la atención es la cantidad de animales que hay por la zona.
A pesar del frío, creo que bastante bajo cero, la caminata ha sido un éxito y las gargantas impresionantes, a la entrada de ellas, un montículo de piedras nos señalan que es el momento de rezar para que no exista ningún problema en su interior, sobre todo de crecidas y como bien manda una antigua leyenda berebere, según nos explico Jordi.
Al atardecer volvemos a la casa de Ibrahim, la familia está compuesta por el matrimonio, la abuela paterna, dos hijas adolescentes Sara y Fátima y Moulay el hermano mayor, son una autentica pasada de familia y nos han acogido como si formásemos parte de esa misma familia.
Hoy para cenar, cous-cous, realmente delicioso y muy diferente a todos cuanto había probado.
La sensación: PAZ.


IMILCHIL, TODRA Y DADES
13/01/06
Nos marchamos de casa de Ibrahim con el corazón encogido, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida, esa corta pero intensa estancia en el corazón del Atlas ha sido muy gratificante y me ha aportado algo que durante mucho tiempo buscaba. Con las metafísicas aparte, emprendemos rumbo a otras gargantas las del Todra y las del Dades, lo haremos siguiendo estas pistas hasta Imilchil, esta población es cuna de múltiples leyendas en la cultura berebere, ahí se celebra cada año el Moussem de los novios, una fiesta ancestral en la que los beréberes de todas las tribus del Atlas, contactan para casarse.
La zona se trata de un gran altiplano, árido, frío mucho frío, las gentes son muy singulares, con unas connotaciones muy determinadas en su rostro.
Esto me recuerda bastante a zonas de los Andes e incluso los altiplanos de los Himalaya, es sorprendente como varia la orografía en pocos kilómetros.
Transcurrimos solos por las pistas, aunque la transformación visible y acentuada que se ve en los múltiples poblados por los que pasamos, nos acuerdan que esta zona no está protegida del turismo masivo si no todo lo contrario.
El paisaje es majestuoso, grandes cumbres y frondosos valles que se abren camino hacia el desierto.
Entre hoy y mañana haremos el recorrido de las dos gargantas el Todra y el Dades.
Bajamos por el Valle del Todra al atardecer, los colores son incomparables, son los colores de Africa.
Poco a poco nos adentramos en las gargantas, hemos atravesado poblados, Ait Hani, Tamtachoute y por fin las entrañas de las gargantas nos hacen poner los pelos de punta. ¿Qué es esto? Hay que verlo, inexplicable.
Nos hospedamos en un hotel bajo las impresionantes rocas se trata del Yasmina, la acogida es calurosa.
Buena cena junto a la lumbre. Continua pareciendo un sueño.
El desierto cada vez está más cerca.

DESIERTO

Por fin camino del desierto, todos estamos ansiosos por llegar, el que más el que menos tiene una idea preconcebida del lugar, ha fantaseado alguna vez con las dunas, los oasis, los dromedarios.
La noche ha sido buena, hemos estada de chachara hasta bien entrada la noche, buena compañía y buenas conversaciones. El día ha amanecido precioso y la salida de las Gargantas del Todra y encontrarse con ese esplendido palmeral, el de Tinerhir, ha sido una muy buena sorpresa.
Se trata de un grandísimo palmeral, desde la carretera se puede ver prácticamente en su totalidad, es preciosos, aparcelado a modo de pequeños huertos que llegan hasta multitud de pequeños núcleos de adobe, como colgados de la montaña, de nuevo ha cambiado el paisaje, como repentinamente, aquí, se entremezclan solo tres colores, el azul del cielo, el ocre del adobe y el verde del palmeral, solo rompe ese hechizo algún elemento extraño que nos recuerda nuestra actual civilización, no puedo dejar de pensar como debería ser esto en la época de las viejas caravanas.
Seguimos ya camino hacia el desierto, lo hacemos por una planicie de medidas asombrosas a nuestra izquierda el Atlas a nuestra derecha el Sargho, vamos atravesando poblados.
De repente, salimos de la carretera y a nuestra derecha tomamos una pista directamente al Sargho, nos llevará hasta Alnif.
De nuevo otro paisaje como lunático, muy rocoso y árido, precioso, paramos en medio de la nada en un pequeño oasis donde un hombre y sus tres hijos buscan minerales y fósiles, tienen una especie de bar donde tomamos un refrigerio, hace muy buen tiempo, el sol quema y estamos en enero.
Veo a Hassan como mas contento, debe ser porque estamos cerca de su casa.
Después de Alnif, volvemos de nuevo al asfalto, una carretera muy bonita, Jordi nos cuenta que aquí se rodó prácticamente en su totalidad El Cielo Protector de Bertolucci, una de mis películas favoritas, todo es estremecedor y bello muy bello.
Antes de llegar a Rissani hacemos una parada bajo unas palmeras, picnic, todo muy bueno, quiero hacer hincapié ahora que tengo la ocasión para decir que el pan marroquí es excelente.
Hacemos una parada en Rissani, donde hemos llegado a primera hora de la tarde, visitamos su kasbah, vuelvo a recordar imágenes de El Cielo Protector. Ya estamos en el desierto.
Poco a poco y por unas pistas solitarias nos acercamos a las dunas, a lo lejos empezamos a observar su silueta. Guauuuuuu!!!!!!!!!
Ya casi tocándolas, paramos en un pequeño montículo desde donde se pueden divisar en su totalidad, que belleza, nunca había visto nada igual, el sol empieza a caer e inunda de colores mágicos aquel paisaje..
Realmente increíble.
Vamos bordeando las dunas, pasamos un poblado, se trata de Hasie Labied, donde Jordi tiene su casa y su centro de operaciones, nos saluda todo el mundo a nuestro paso, de ahí nos dirigimos a un albergue, concretamente el Panorama, Hamid, Youssef, Ibrahim, salen al encuentro con un caluroso recibimiento.
Nos preparan un te de bienvenida -habitual ya a estas alturas del viaje- y desde la terraza divisamos una espectacular puesta de sol.
Las vistas son increíbles, no me extraña que el establecimiento se llame precisamente Panorama.
Estamos solos, Hamid, como en medio de una resaca del cercano fin de año, nos explica que apenas hace unos días todo aquello estaba a reventar.
Preciosa etapa la de hoy.
Espero que la noche sea, como poco, igual de agradable que la pasada, seguro.



DESIERTO 1

La cena junto a la chimenea fue fantástica, después música de tan-tan y de nuevo chistes y buena conversación.
Hoy el día nos depara conocer a fondo la zona, visitamos los oasis cercanos, después un pueblo abandonado justo detrás de las dunas, hemos recorrido el oasis de Hasie Labied, un pequeño palmeral encima de las dunas regado por pozos y perfectamente canalizado en su interior.
Los niños son una pasada, corren detrás de ti ofreciéndote muñecas de trapo y fósiles, son muy simpáticos y hablan muchos idiomas, incluido español y catalán, también hemos ido a casa de Hassan, nos ha presentado a su familia, ha resultado una experiencia muy gratificante, ver sus casas, como viven, la cocina, en fin todo, me está dando la sensación de estar conociendo el desierto de verdad y me inunda una sensación entremezclada de paz y serenidad.
Esta tarde nos vamos con los dromedarios a pasar la noche a un oasis al interior de las dunas, serán dos horas de ida y dos de vuelta, dormiremos en una jaima en - como dice Jordi- el hotel con más estrellas de Marruecos, bajo el cielo, claro está.
Estoy haciendo buenas migas con Mertxe, otra componente del grupo, esta mañana solo levantarnos y viendo el espectáculo que teníamos delante hemos estado hablando largo y tendido, sobre muchas cosas, que seguro, en otras circunstancias o en otro lugar, no hubiésemos hecho.
Espero ansiosa el momento de la partida de la “caravana” como dicen aquí, tengo ganas de adentrarme en las dunas, estoy segura será una buen a experiencia. Mañana os cuento.

Desierto 2
ALUCINANTE!!!!!!!!!!
Ha sido realmente alucinante, me quedo sin palabras……….salimos antes de la puesta de sol, la caravana con todo el grupo, los camelleros y todos los trastos, sacos de dormir, la cena en fin, muy buena la organización. Antes de llegar, paramos para ver la puesta, el cielo estaba algo nublado y no se hizo justicia, pero seguro que habrá otra ocasión, dos horas de trayecto y ya estábamos en el oasis, en el corazón de las dunas, unas palmeras, un pozo y unas cuantas jaimas diseminadas, a pesar de que empezaba hacer frío, aquello era una autentica sensación.
Encendimos una gran hoguera y con las tam-tam de fondo cenamos y nos fuimos quedando dormidos.
La mañana amaneció con un día impresionante, el cielo completamente azul, ni una sola nube, desayuno y vuelta al poblado, el resto del día lo hemos pasado haciendo el vago por Hasie Labied, hablando con la gente y por descontado con los inseparables niños, Said uno de ellos nos ha acompañado a Mertxe y a mí hasta las dunas y hemos pasado un rato muy agradable con ellos.
Por la tarde hemos estado en Khamilia un poblado cercano a Merzouga encima de las dunas, se trata de un lugar donde la mayoría de la población son negros, antiguos esclavos que llegaron con los árabes y de origen sudanés, tienen grupos de música Gnwa, hemos estado en casa de Zaid, tiene un grupo Les Pigeons de Sable, nos han tocado un recital muy interesante, ha estado bien, muy bien.
Que cúmulo de situaciones, paisajes, cosas, es el tercer día que estamos aquí y parece que hayamos llegado esta mañana, no hemos parado.
Para acabar el día Jordi, nos ha invitado a cenar a su casa, junto con Hassan nos han preparado una cena especial, la casa es tradicional berebere, pequeña pero con mucho encanto, la puesta en escena magnifica, velas, buena música y buen vino, se lo han currado.
Mañana nos vamos, que lástima, esto es una preciosidad, pero tenemos que continuar e imagino que deben quedar muchísimas sorpresas según nos están diciendo, además le tengo muchas ganas al Valle del Drá. Un trozo de mi corazón se queda entre las dunas.

VALLE DEL DRA
De nuevo en marcha, adiós Merzouga, adiós Erg Chebi……me llevo muy buena impresión de este lugar, muy buenos recuerdos y algunos amigos. Se que volveré.
Hemos cogido unas pistas que van hacia Tazarine, es desierto abierto, empiezan a verse las primeras acacias, rumbo sur llegamos a Tazarine y desde aquí a Nkob, vamos rodeando la cordillera del Sagro, aquí los valles empiezan a ser de palmeras y los rebaños de cabras del Atlas en esta zona han sido sustituidos por dromedarios. Hemos parado en Nkob para hacer unas compras ya que esta noche pensamos plantar el campamento en un palmeral. Nkob, me ha gustado.
Una vez más, la realidad supera la ficción, el Valle del Drá, es mucho más precioso de lo que yo imaginaba y una vez más rememoro El Cielo Protector.
El Drá anda crecido, la temperatura es suave, niños vendiendo dátales y ,mucha gente en el palmeral, trabajando en los huertos y haciendo las labores de conservación de sus preciadas palmeras, inmenso y atravesado por el río Drá, más de 170 kms llega hasta Zagora, lo estamos atravesando por unas pistas paralelas a a la carretera general y en muchas ocasiones incluso por dentro del palmeral, múltiples poblados semi derruidos algunos y muchas edificaciones, kasbahs, de adobe aún se conservan en pie, es bonito, muy, muy bonito y eso que el listón estaba muy alto después de lo de las dunas, pero realmente, es precioso.
En un lugar paradisíaco, en un huerto con el beneplácito de su propietario, montamos el campamento, la logística otra vez a la altura de las circunstancias, alfombras, velas-antorcha, incluso una estufa de butano de exterior.
Con una lumbre de carbón, hacemos la cena, lo que habíamos comprado en Nkob, brochetas de cordero, ensalada y queso.
Un inmenso silencio inunda el lugar durante toda la noche, que solo es roto al amanecer con el cántico de miles de pajarillos escondidos entre las hojas de las palmeras.
Otro buen lugar sin duda, os recomiendo una buena visita al Valle del Drá.

MARRAKECH
De madrugada recogemos los bártulos, al más puro estilo nómada y dirección Marrakech, debemos aprovechar el tiempo con idea de llegar a esa ciudad a mediodía y aprovechar al máximo la visita, hemos de pasar por Ouarzazate, hacer una parada técnica en Ait Benhadou, atravesar el Tizi Tichka y llegar a la ciudad roja.
El tramo de carretera desde Agdz a Ouaarzazate es espectacular, volvemos a atravesar el Sagro por un puerto de montaña vertiginoso, a lo lejos, se ve de nuevo el Atlas, con sus cumbres totalmente nevadas. Según nos cuentan, la semana pasada el Tizin Tichka estuvo cerrado durante días a causa de la nieve, la verdad es que estamos teniendo unos días buenísimos.
Ouarzazate, no se si será por lo que he visto hasta ahora o porque lo imaginaba de otra manera, me ha decepcionado, todo absolutamente todo, montado de cara al guiri, no me ha gustado absolutamente nada, menos mal que la parada ha sido simbólica y la perdida de tiempo ha sido poca.
Contrariamente, aunque también está muy turisteado, Ait Benhadou, me ha impresionado, se trata de la kasbah por excelencia de Marruecos, además es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Se trata de una de las fortificaciones más antiguas de los beréberes del Atlas, el lugar creo, merece una visita más tranquila, pero como dice Jordi: “hay muchas cosas para ver y solo dos ojos”.
Continuamos atravesando el Tizin Tichka, impresionante puerto de montaña, la carretera está limpia pero a ambos lados de ellas más de un metro de nieve se aglutina.
Por fin llegamos a Marrakech, es una ciudad singular, me gusta a priori, llena de vida y color.
Junto con Mertxe hemos decidido aunque sea pagando un suplemento, decirle a Jordi que nos lleve a un buen Riad, es hora de darnos un caprichito, la aventura continuará y después del ajetreo de los últimos días, pensamos el cuerpo nos lo agradecerá.
Nos recomienda el Tanine, dejamos al resto del grupo en otro Riad un poco más modesto pero muy bonito y muy bien situado también, cerca de la plaza, es el Riad Omar.
Por un entresijo de callejuelas - yo no se como se orienta este hombre- al fin llegamos al Riad Tanine, tras una pequeña puertezuela en una calleja de menos de un metro y medio de anchura, aparece aquella belleza, es precioso, buena decoración y mejor acogida.
Los propietarios Giles y Anike convencen a Jordi para que se quede en su casa, a nosotras nos parece perfecto, más que nada por el tema de llegar y salir de allí. Giles y Anike le tienen gran aprecio a Jordi y así lo demuestran continuamente.
Poco después nos reunimos con el resto del grupo, aún es de día, veremos la Plaza en efervescencia total y en sus dos ambientes diferentes, de día y de noche. Callejeamos por la medina, el zoco, tiendas y más tiendas, olor, olor y vida, sobre todo mucha vida.
Tomamos un té en la terraza del Argana, que lugar más especial, Dios.
Marrakech también merece un puentecillo de esos de vuelo y estancia barato.
Cenamos en la plaza, en uno de esos chiringuitos que montan cada noche, muy típico, aunque con un poco de frío, la experiencia positiva.
Todo muy bien, pero sinceramente prefiero los grandes espacios, el desierto, el Drá y por supuesto el Atlas, donde volvemos mañana, pero por otra vertiente diferente.
Ahora nos espera el lujo del Tanine, un buen descanso nos hará ver las cosas de otra manera mañana por la mañana. Marrakech la nuit.

Essaouira

El descanso en el Riad nos hace levantarnos con ganas de “guerra”, de vez en cuando va bien un caprichito como este, todo perfecto, el desayuno en la terraza con vistas a la Kotoubia………
Salimos dirección Essaouira, apenas 170 kms nos separan de Marrakech, un par de horas y en el mar, realmente es un país de contrastes, en pocos kilómetros, pasas del desierto al Atlas y de aquí al atlántico, con todos los cambios tanto físicos como humanos que eso comporta. Interesante.
Por fin llegamos a Essaouira, la antigua Mogador, se trata de una ciudad portuguesa amurallada, se ve muy arreglada y con hoteles nuevos, eso hace suponer que la ciudad tuvo tiempos mejores, de más autenticidad, pero aún así, es preciosa.
La medina es pequeña mucho más pequeña que la de Marrakech, las torres portuguesas son preciosas, ambiente marinero, muchos pescadores y gaviotas por doquier.
En el puerto hay unos chiringuitos donde comer buen pescado y marisco, aunque hay que ir con cuidado con los precios, la calidad es buena. Comemos en uno de ellos, centollo, calamares, rape.
Nos hemos hospedado en un pequeño y cuquísimo hotelito en el corazón de la medina, se llama
Riad Casa Lila es precioso, buena decoración y mejor trato, se nota la mano de los extranjeros a la hora de regentar este tipo de establecimientos, Essaouira es muy agradable.
Hemos presenciado una buena puesta de sol, por lo visto aquí en Essaouira son muy normales.
Después de tomar un té en una terraza de la plaza, vamos a cenar al puerto, concretamente al Chez Sam, diríamos el mejor restaurant de la ciudad, su propietario, Sam, fue el propulsor del famoso festival de música de esa ciudad, al final de la cena mantenemos una agradable conversación con el, sobre la mesa los restos de una exquisita lubina de más de tres kilos.
Después de una ultima copita en uno de los salones del Riad, nos retiramos a nuestros aposentos.
Jordi ya nos ha avisado que mañana, el día será heavy y que aprovechemos al máximo todos estos lujos temporales, volvemos al Atlas y esta vez, según nos cuenta a una de las zonas más bonitas y vírgenes, Ait Bouguemez y Ait Boulli. Cada vez estoy más contenta con este viaje, está siendo insuperable.


Bouguemez

Essaouira, también merecerá una visita con más tranquilidad, en otra ocasión, seguro.
Subimos por la carretera de la costa, pasamos por Oualidia, también muy bonito y donde hay unos viveros de ostras muy reconocidos en el pías. A partir de aquí el paisaje es bastante monótono, grandes llanuras hasta que de nuevo volvemos a ascender al Atlas, en una población llamada Azilal compramos comida, en Essaouira hemos comprado vino y cerveza, esta noche la fiesta está asegurada. El paisaje cada vez empieza a convertirse a algo más parecido a nuestra primera etapa en el Atlas, de nuevo animales, cabras, borregos, burros y poblados de adobe. Ascendemos grandes puertos para después descender a valles preciosos, realmente esta zona es la más virgen por la que hemos transitado tal como nos comentó Jordi.
La zona esta dividida en dos valles cerrados a la derecha Ait Boulli a la izquierda Ait Bouguemes, hoy vamos hacia Ait Boulli.
Es realmente increíble, precioso, las cumbres de las montañas con nieve mucha nieve, pero en los valles tanto la temperatura como el ambiente es muy agradable, pequeños huertos siempre junto al río, son de un colorido impresionante, mujeres y niños laboran en esos huertos y nos saludan al paso, molinos de trigo movidos por el río, los poblados muy singulares y diferentes a todo lo visto con anterioridad, grandes kasbahs de formas caprichosas que se utilizaron en su día como graneros, se llaman agadires, es como retroceder en el tiempo, aquí, aún no ha llegado la contaminación y hay zonas, seguro, que son iguales que hace siglos.
Nos quedamos en casa de Aicha, otra familia amiga de Jordi, la casa es humilde pero muy acogedora, buenas alfombras en el suelo y estufa de leña que hace la estancia muy agradable.
Esta noche cenamos mechui hecho al vapor al estilo de la región, se trata del plato estrella de la cocina berebere, el plato de las fiestas, es un cabrito cocinado lentamente en su propio jugo, una delicatessen sin lugar a dudas.
Dormimos todos en la sala de la estufa, Jordi nos ha estado contando historias sobre los beréberes, entre teteras un vino marroquí de calidad dudosa,.
Una vez enfundados en nuestros sacos, el silencio hiere nuestros oídos.
Sin lugar a dudas, el imperio de los sentidos, mañana Ait Bouguemes.


Bouguemes

A pesar de la proximidad entre Ait Bouguemes y Ait Boulli, los valles son muy diferentes y las tribus igual, hoy llegamos a Tabant, una población medio grande y centro de todas las correspondencias entre ambos valles y la capital de la provincia Azilal. Hoy es día de mercado en Tabant, una suerte porque es realmente curioso, es donde bajan todas las gentes diseminadas de la montaña para hacer las compras semanales, visitar al medico, la farmacia, el teléfono e incluso asuntos como juzgado, policía, etc.
Justo a la entrada de Tabant hay una montaña y en la cima un santuario, se llama Sidi Musa, esta montaña de forma cónica, al atardecer proyecta una sombra en el valle, que es idéntica a una tajine (el instrumente de barro donde se hace el estofado) hemos subido hasta arriba, el santuario es muy particular y rustico, una vez al año los beréberes de ambos valles hacen una especie de romería. De nuevo en Tabant visitamos el mercado, zapatos viejos, recambios de bici, animales, ropa usada y nueva, especias, allí se vende de todo y todo publicitado por megafonía, a la entrada del zoco o mercado un gran parquin de mulas y burros, es un trasiego continuo de animales y personas volviendo por multitud de caminos hacia sus casas, hay escenas y paisajes de este país, que me recuerdan nuestros belenes navideños.
En Tabant también hay la Escuela Oficial de guías de montaña, una moderna y gran edificación en medio del valle, donde jóvenes beréberes especialmente de la montaña y el desierto imparten cursos para tener el titulo de guía oficial, una salida a la precariedad laboral del país.
Eso ha creado en la zona, un gran impulso hacia los trekkings y deportes de montaña, estos valles están presididos por el Mgouna, un 4000 y segunda montaña mas alta del Atlas y en consecuencia del norte de Africa.
Hoy nos hospedamos en una guite en un pueblo que cierra el valle de Ait Bouguemes que se llama Rbat, las guites son casas de guías de montaña, adaptadas para recibir huéspedes.
Me están quedando muchas asignaturas pendientes en el país y otra de ellas, será un buen trek por el atlas, aunque cabría la posibilidad también de hacerlo en BTT, hablaré con el jefe, Jordi.
Me ha entusiasmado esta zona del Alto Atlas y más aún haberlo conocido de esta manera, con muchísimo contacto con la gente y de esta forma tan autentica, bueno de echo, como todo el resto del viaje.


Cedros

Hoy hacemos una autentica travesía de montaña casi todo por pistas en busca del bosque de cedros, etapa que antecede a Fez y que tengo muchas ganas de conocer.
Hoy de nuevo montaremos el campamento en pleno bosque, espero que a estas alturas del viaje, el frío no haga mella, empezamos a estar cansados, primero físicamente y después el psique también se resiente, esta aglomeración de imágenes, paisajes, olores, sensaciones, merece un reciclado, precisamente con Mertxe, en el coche hemos hablado de todo esto, una especie de balance de todo lo vivido, eso en parte es mala señal, es señal de que el final del viaje se acerca.
Llegamos a un poblado, un enlace de carreteras Zeida, allí paramos, comemos carne a la brasa, buenísima y ensalada, volvemos a comprar comida para la noche.
La carretera dirección norte, nos deja ver los primeros cedros, antes de llegar a Azrou nos adentramos en el bosque, vemos los primeros monos, digo primeros porque durante la noche han invadido el campamento y han hecho apropiación indebida de todo lo que había fuera de las tiendas. Hemos montado el campamento cerca de un lago, el lugar es precioso, muy bonito, cerca hay jaimas de nómadas con sus rebaños, hace frío, mucho frío, pero pronto el fuego nos ayuda a soportarlo, para cenar alcachofas a la brasa, brochetas, ensalada, queso y vino mucho vino.
Mañana a Fez.


FEZ
Salimos del bosque en dirección Fez, pasamos por Azrou e Ifrane, estamos cerca a media mañana llegamos a la ciudad de la Mernisi. Es una ciudad grande y muy diferente a Marrakech, aquí se notan las influencias árabes. Nos dirigimos a la medina, dejamos los coches en el parquing de la Bab Batha y desde ahí vamos a nuestros aposentos, lo hacemos en el Riad Louna, un precioso Riad estilo arabesco muy cerca de la Bab Batha y la entrada principal de la medina.
Metxe y yo hemos decidido perdernos por la medina y nos separamos del grupo, queremos callejear con tranquilidad y hacer las ultimas compras de recuerdos y regalos. Rápidamente, encontramos cientos de niños guías que nos quieren acompañar, en un principio se hizo el tema un poco molesto, pero siguiendo instrucciones, al final hemos logrado quedarnos solas.
La medina es impresionante, la sensación de quererlo fotografiar todo, es medieval, contrariamente a la de Marrakech, aquí ya no hay motocicletas que te acosan en cada esquina, pero a su vez, mulas y burros son el medio de transporte por esta gran factoría de babuchas, cuero, lámparas y cobre que es esta medina. Recorremos el barrio andaluz, la gran mezquita, la madarsa, ahora entiendo mucho mejor las cosas leídas de las obras de Fatima Mernisi, entiendo mucho mejor su redacción visitando los antiguos harenes y palacios, la mayoría de ellos convertidos en tiendas de alfombras o restaurants o incluso en Riads de lujo.
La medina a pesar de ser bastante complicada, esta muy bien señalizada, en las esquinas unos rótulos de color azul, te indican la dirección de los lugares más significativos.
Una de las cosas más impactantes fue el zoco de los tintoreros, es realmente interesante, con unas pozas donde teóricamente tiñen las pieles con tintes naturales, desde las terrazas de los tintoreros se ve prácticamente toda la medina incluido el barrio judío, donde vamos después de comer.
Hemos comido en un bareto pequeño muy típico, apenas un local de 3x3 dos mesas y unos banco corridos, muy autentico, de aquí, perdiéndonos un centenar de veces, logramos llegar al barrio judío y al Palacio Real, una gran plaza con una puerta de acceso súper conocida y realizada por un artesano local. Fez es una ciudad imponente, muy especial, de todo lo que he visto sea quizás la representación más fiel del Marruecos con el que todos pensamos, aunque en realidad está muy lejos del autentico Marruecos.
He comprado turrones, las pastelerías en la ciudad e incluso en puestos callejeros se multiplican, la calidad es excelente, también he comprado cosas de piel y alguna otra chorrada.
En la Bab Boujdour, después de patear y patear, de esquivar mulas y gente, nos tomamos un excelente te a la menta, muy diferente a los tes del sur.
Ya entrada la noche, nos reencontramos con el resto del grupo, con algunos de ellos ya lo habíamos hecho durante el día por callejuelas de la medina.
Vamos todos juntos a cenar a un lugar típico donde probamos la famosa pastilla de Fez, buenísima. La fatiga hace acto de presencia y nos recogemos, antes de dormir, con Mertxe, ahora si hacemos balance……….., esto se acaba, pero valió la pena.
Fez es magia.


Chaouen.

La magia de Fez queda a nuestras espaldas y encarando al norte, dirección a nuestra última etapa Chefchaouen, lo hacemos pasando por Meknes, Moulay Idriss, ciudad santa las ruinas romanas de Volouboulis y por fin Chefchaouen.
La verdad es que quizás sea por tratarse de la ultima etapa, pero personalmente ese lugar me ha dejado indiferente, para mi Marruecos ha sido lo vivido por el sur, no quiero decir con esto que el lugar no tenga su encanto, al contrario, lo tiene y es muy bonito, pero el ambiente no acaba de convencerme, es algo como falso, como muy estudiado y como un rompecabezas donde cada ficha ocupa su lugar. También debo decir que hemos llegado con mal tiempo, lluvia casi nieve en estas latitudes y porque las comparaciones son odiosas, creo que el primer día si en vez de ir a Asilah hubiésemos venido aquí, la hubiese flipado,pero no ha sido así.
Se trata de una población sumergida en una gran montaña, con una medina pequeña, empinada, todo pintado de azul y blanco, con muchos hotelitos y restautants con un aire hipy decadente y lugareños muy puestos al día en todos los temas que los guiris les explican, música, deportes e incluso idiomas, se oye mucho euskera y catalán por sus calles.
Otra de las cosas que me molestó sobre manera es el acoso continuo de gente intentando venderte costo, muchos, incluso rozando la violencia.
No me hagáis caso, tal vez esto sea fruto del cansancio o de saber que pasado mañana tengo que volver a currar, pero esto es lo que siento en este momento.
Nos hospedamos también en un lugar muy conocido y con cierto encanto Casa Hassan, allí hacemos la cena de despedida, todo el grupo está como derrumbado, atrás queda el desierto, el atlas y cientos de recuerdos e imágenes.
Mañana a estas horas ya estaré camino de casa y por la mañana en el puerto de Tánger.

FIN DEL VIAJE

Esto se ha acabado ya estamos en Tánger, intercambio de direcciones, últimos comentarios, como el mítico: “ya quedaremos para ver las fotos” y cosas así.
Como digo en el encabezamiento, ha sido un buen viaje, hasta hoy, el viaje de mi vida y como dice también un mítico refrán: “Un viaje no es viaje si no transforma” y os puedo asegurar que a mi me ha transformado. Marruecos es un país muy desconocido o quizás muy mal conocido, pero es un gran país, sobre todo para dar rienda suelta a la imaginación.
Aprovecho para saludar al resto del grupo, Asier “El Vasquito”, Joan, José Luís, Montse, Nuria, Idurne “La novia del Vasquito” y especialmente a Mertxe, con la que seguro compartiré más experiencias.
Por descontado a Jordi y Hassan, el equipo de Kasbah Expedicions, por su “savoir faire” y por haber compartido todos sus conocimientos y habernos enseñado el país de esa manera.
Ahora si que quedan atrás Asilah, la familia de Asaka, el mini trek por las gargantas, el Todra, el Dades, el impresionante desierto, aquella velada con música Gnwa, el valle del Drá, Marrakech, Essaouira y su buen pescado, los valles del Alto Atlas, la belleza de Ait Bouguemes y Ait Boulli, los monos del bosque de cedros, la magia de Fez y Chefchaouen, quedan atrás, noches de fiesta, momentos de cansancio y miles de imágenes y sensaciones que quedarán grabadas para siempre en mi retina y mi subconsciente.
Ahora a pensar en la próxima aventura, casi seguro será en Mauritania. Inshala

Podeis verlo en: http://marocviatge.blogspot.com

Galería fotográfica

[Asilah] Asilah
[atlas] atlas
[atlas] atlas
[campamento atlas] campamento atlas
[monos del atlas] monos del atlas
[en el desierto] en el desierto
[en el desierto] en el desierto
[en el desierto] en el desierto
[en el oasis] en el oasis
[essaouira] essaouira
[essaouira] essaouira
[marrakech] marrakech
[marrakech] marrakech
[ait benhadou] ait benhadou
[en el zoco] en el zoco
[en el dades] en el dades
[atlas] atlas
[casa bereber] casa bereber
[en el atlas] en el atlas
[niños bereberes] niños bereberes
[atlas] atlas
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