En Pakistán
Rawalpindi (Pakistán), 08/10/2005
Hacia escasos minutos que me había levantado, me estaba lavando la cara, agachado en grifo a la altura de los pies del espartano baño de la habitación. Lo recuerdo perfectamente porqué son de aquellos momentos que uno recuerda con inalterable exactitud toda la vida.
El edificio empezó a temblar, los primeros instantes quede parado, sin hacer nada, escuchando. De repente se me hizo la luz, me levante, me costaba mantener el equilibrio mientras abría la puerta del baño y caminaba hasta la cama de Sheila. Estaba acostada, pero con los ojos abiertos, se acababa de despertar supongo que por el temblor. Según me contó después, lo primero que recuerda es a mi tambaleándome de un lado a otro para mantenerme en pie, mientras la miraba con cara de terror: Un terremoto! Es un terremoto! Levántate!
Sheila se puso en pie de un salto, fue hacia la ventana y miró:
- Hay mucha gente en la calle... Está cayendo la bastida de aquel edificio!