VIAJE A MARRUECOS 2005/2006  (Fin de Año) - Marruecos - Viamedius - Una comunidad para viajeros como tú.

VIAJE A MARRUECOS 2005/2006 (Fin de Año)

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Datos del viaje

Después de un tiempo sin viajes por Marruecos por parte de la Sección 4x4, llegó el momento de volver a las tierras africanas del Magreb. De forma que elegimos las fechas de final de Año por aquello de celebrar el cambio de año con un ambiente bastante diferente al que solemos estar acostumbrados. De todas maneras había otro motivo que nos servía de excusa y este no era otro que el famoso y polémico Rally Lisboa-Dakar, que en esta ocasión discurría por las famosas dunas de Merzouga.

El día de San Esteban, después de los excesos del día de Navidad, que festejamos con nuestras familias, nos encontramos casi todos los vehículos para iniciar la que era la V Barcelona Marruecos Sur que se realizaba con gente de la Sección de 4x4.
Al día siguiente, día 27 de diciembre, llegamos en la ciudad de Fez sin ningún hecho destacable, ni a la ruta por España ni por Marruecos, ni la travesia con el buque. Si bien todos pudimos comprobar que el estado del barco no era el más idóneo, con el tema de la limpieza.
La llegada al hotel fue a media tarde y después de la acomodación, la gente optó mayoritariamente por descansar y dejar por el día siguiente la visita a la Medina de Fez. Esta es posiblemente la más laberíntica de todo el mundo árabe.
Con todo, un grupo de unas 11 o 12 personas fuimos ha visitar a una familia de un compañero de trabajo marroquí de uno de nosotros. El recorrido con los “pequeño taxis” hasta el lugar fue de infarto. ¡Qué manera más alocada de conducir!
La familia marroquí nos dio un recibimiento excelente y se desvivieron porque la estancia en su casa fuera agradable. Podemos dar fe que fueron muy amables y nos sentimos como en casa.
El día 28 de diciembre lo iniciamos con una visita a la Medina que nos llevó unas tres horas. De manera que a las 12 del mediodía estábamos ya preparados para iniciar el recorrido hacia la ciudad de Marrakech. ¿Que vimos con tres horas en la Medina? Pues la verdad que poca cosa, no más que una visita rápida de las estrechas calles y la visión desde una de las terrazas de la frenética actividad de los curtidores de pieles. Imagen por otra parte típica de la ciudad de Fez. De todas formas a los ya habituales de otras ocasiones nos sirvió para recordar y complementar otras visitas y a los noveles les sirvió para hacerse una idea de una Medina y todo el ambiente que conlleva.
Después de Fez la carretera sube rápidamente hacia el Atlas y sus bosques de cedros. Pero fue entonces cuando vimos como la temperatura bajaba en picado y se fijaba con 4º positivos. De golpe recordamos los monos que pululan por los bosques de cedros en estado semi salvaje y se decidió acercarse y hacer una ojeada. Finalmente entre el almuerzo y la visita a los monos terminamos saliendo hacia Marrakech a las 16 horas y con el sol muy bajo en el horizonte, lo que prometía muchas horas de conducción de noche. Y eso en Marruecos es muy, pero que muy, complicado y peligroso. Además la lluvia no quiso faltar y nos acompañó durante buena parte del camino complicando aún más el camino. Finalmente la llegada fue a las 2 de la madrugada, incluyendo la parada que hicimos por cena en un restaurante marroquí de carretera, que puedo asegurar era bastante precario. Encontrar el hotel en la ciudad también fue muy complicado, pues era nuevo y ni tan solo los taxistas lo conocían. De forma que un día de trámite se va transformó en un día muy cansado y agotador.
Pero después de un día agotador no hay nada mejor que un día de relax. Y eso es lo que hicimos el día 29; visitar la ciudad de Marrakech. El día acompañaba, pues un sol brillante y una agradable temperatura facilitaron este trabajo. De forma que tanto la famosa plaza de Djemaa el Fna, como la Medina, como La Menarà fue visitada por todos. También se aprovechó para hacer las primeras compras, que no pueden faltar en ningún viaje. Incluso hubo tiempo para hacer una siesta. Total un día mucho tranquilo.
El día 30 se inició la ruta bien de mañana, pues teníamos ganas de atravesar el Atlas y tampoco queríamos llegar demasiado tarde al hotel. También fue el día que se unió a nosotros uno de los vehículos que teníamos previsto que llegarían más tarde desde España. Ya éramos pues 11 vehículos y el grupo iba acabando de formarse paulatinamente. Primero el puerto del Tizi-n-Tichka, con las tiendas de minerales y fósiles y sus marrulleros vendedores. Después cogimos la pista de Telouet que nos llevó por paisajes áridos y montañosos hasta la ciudad de Ouarzazate, famosa por sus estudios de cine y por ser un punto importante para el turismo del sur de Marruecos.
Cuando el sol iniciaba su camino por el punto bajo del horizonte, nosotros llegábamos al hotel de Kelaa M'Gouna, ciudad conocida por ser la capital del Valle de las Rosas. El hotel fue el primero de los, diremos, hoteles temáticos. Pequeños hoteles con una atención muy personalizada y con una construcción muy de la zona, pero con todas las comodidades que los europeos solemos pedir y exigir. Aquí, si bien muy de madrugada, se unió el vehículo que faltaba para completar el grupo. Ya estábamos todos juntos.
Éste era el último día del año y por lo tanto teníamos ganas de llegar lo más pronto posible al hotel de destino, que no era otro que el hotel kasbah Tombuctú, viejo conocido nuestro de otros viajes, aunque estaba muy cambiado con una mejora en todos los ámbitos. Las habitaciones de la zona nueva eran espectaculares.
A pesar de eso, nos dividimos en dos grupos, los más atrevidos decidieron ir por pistas hasta el hotel y otro grupo decidió acercarse hasta Arfoud, donde comimos invitados por nuestro amigo Tayeb. También se dejó en el Hotel Xaluca unas 15 cajas de cava que llevábamos desde España por encargo de nuestros amigos Lluís y Tayeb.
Justo antes del atardecer, se realizó el último tramo hasta llegar a Merzouga, lugar donde estaba el hotel. Además se decidió hacerlo por la “hamada”, para que la gente pudiese tener el primer contacto con el desierto antes del final de año.
Sin novedades los dos grupos llegaron al lugar de pernoctación a primera hora de la noche. Justo cuanto el sol hacía poco rato que había hecho su última singladura del año.
Todos nos preparamos para la cena de final de año y el recibimiento del Nuevo. Todo rodo de forma perfecta y nos divertimos como es obligado en una noche como ésta. Fue un Fin de Año distinto.
Día 1 de Enero, primer día del año y para muchos el primer contacto con las dunas, estas acumulaciones de arena inestables donde parece imposible que un vehículo pueda circular, debido a la poca adherencia que ofrece la arena.
Pues bien, no solo se puede circular, sino que es uno de los lugares donde más se disfruta de la conducción 4x4, aunque también se sufre de valiente, sobre todo para los poco habituados. Pero todo es cuestión de práctica y llegar en dominar la técnica necesaria. También se cierto que unos vehículos se comportan mejor que otros en este especial terreno. De todas formas todo el mundo en un momento u otro se queda con el coche atrapado por la arena. Después no queda otro remedio que las palas, las eslingas y la colaboración de todos para salir de la trampa en que hemos caído. Pero ya lo dicen “sarna con gusto no pica”.
Finalmente y después de una mañana de lucha, llegamos al oasis, que esta en el interior del mar de dunas y donde celebramos la comida del día de Año Nuevo. Había apetito y sobre todo después de los sustos de la mañana. A pesar de todo aún faltaba la salida de las dunas que si viene era más corto el camino, no estaba libre de dificultades. Al final llegamos ya de noche al hotel, pero contentos de haber salido ganadores de la lucha contra las caprichosas arenas de las dunas de Merzouga. (Erg Chebbi).
El segundo día del año tenía como plato fuerte la realización de la etapa que al día siguiente realizarían los vehículos del rally Dakar, aunque en sentido opuesto. Es esta una etapa variada y bastante rápida, que se realizó con algún pinchazo pero sin otros hechos de relevancia. El almuerzo fue al hotel Xaluca, y por la tarde teníamos previsto que junto con el grupo organizado por el mismo hotel, nos acercaríamos en la ciudad de Errachidia, donde estaba situado el parque cerrado del Dakar y que gracias al buen hacer de Tayeb estuvo al alcance nuestro. Fue posible entrar y poder ver el espectáculo que es el parque cerrado de un evento como éste. Nos sentíamos como unos privilegiados. No era fácil entrar, pero nosotros estábamos allí. ¡Fantástico!
Día 3 de Enero y a las siete de la mañana ya estábamos preparados. Iniciábamos el corto recorrido hasta las dunas para ver al rally Dakar, en el lugar más espectacular donde puede verse. Tal y como el sol hizo acto de presencia en las dunas, éstas se fueron llenando de vehículos 4x4, que fueron ocupando las crestas. De manera que el ambiente era tremendo.
Las primeras motos pasaron pronto e inmediatamente los primeros vehículos de los equipos punteros. El sol hizo aumentar la temperatura, pero también el ambiente se iba calentando con el rugir de los vehículos y con los gritos de los aficionados que iban alentando a los animosos participantes de la carrera.

Sobre las 13 horas el paso de participantes fue bajando de frecuencia y nosotros iniciamos el camino hasta el lugar de destino del día, que no era otro que unas “jaimas” en las dunas de Ouzina. Pero para llegar, la ruta, si bien no demasiada complicada, si tenía molestias y dificultades. Éstas eran ocasionadas por que el sol que estaba ya muy bajo en el horizonte, y entre el polvo y el sol la visión era muy mala. Con las dificultades que eso comporta a la hora de conducir por el desierto. En algunos tramos había casi medio metro de polvo en la pista.
Poco antes de que el sol se escondiera definitivamente por aquel día, llegamos al lugar previsto. Aún hubo gente animosa, que nunca tiene bastante, que emulando a los pilotos del Dakar se adentraron en las dunas para hacer travesuras. ¡Bien por ellos!
Después la oscuridad se apropió del paisaje y el silencio sólo era roto por el grupo electrógeno que tímidamente intentaba iluminar la sala que se utilizaba para la cena y como lugar de reunión. Poco más de las 22 horas y casi todos estábamos ya en nuestras tiendas de pelo de dromedario para iniciar la noche más aventurera. La temperatura rondaba los 5º C, pero lo más espectacular fue que entre los tejidos de la jaima, debido a la oscuridad total del lugar, se podían ver las estrellas y se veían muchas. ¡Qué cielo!, ¡cuantas estrellas!
Un gallo nos despierto cuanto sólo comenzaba a clarear, por lo tanto a casi todos nos fue posible ver salir el sol detrás de las montañas. De esta manera comenzaba el día 4 de Enero. Teníamos por delante unas diez horas de tiempo para hacer los 250 kilómetros de desierto, que nos llevarían al oasis de M’Hamid, lugar donde nos esperaba el pequeño, pero acogedor hotel Tabarkat.
Un reparador desayuno nos permitió iniciar la ruta con mucho ánimo. La luz del día era transparente y el sol lucía con toda su fuerza en el cielo, pero la temperatura era más bien fresca. Había buen ambiente entre todos los participantes y teníamos ganas de adentrarnos en el desierto, donde cada vez estábamos más cerca de la frontera de Argelia y más al sur. Al poco rato, después de haber atravesado unos pequeños lagos secos a buena velocidad, nos encontramos con el pueblo de Ramlia. Esta pequeña aldea rodeada de datileras se halla al pie de un río que casi siempre esta seco.
Antes de abandonar el pueblo se pensó que sería buena cosa repartir algunos regalos para esta pobre gente, pero como no lo queríamos dar de cualquier manera, se decidió entregar esta ayuda, en forma de regalos, al maestro del pueblo, porque él lo repartiese entre la chiquillería. Pero resultó que; por una parte el maestro estaba de vacaciones en su pueblo de Rissani y por la otra había una asociación del desarrollo y de ayuda a la gente del pueblo y nómadas del derredor. Incluso orgullosos nos enseñaron los estatutos de esta asociación, que suponemos la desarrollo algún abogado europeo, habitual de viajes en 4x4 por el desierto marroquí. Nos abrieron el pequeño almacén que disponían y se aprovechó para entregar la ayuda en forma juguetes, ropa, tanto para niños como para gente adulta, y algún material escolar así como sanitario.
Una vez acabada ésta reconfortante tarea, abandonamos esta amable y necesitada gente y nos adentramos dentro del río seco que es por donde transcurre una de las pistas. Que resulta ser de arena, muy, pero que muy fina, casi polvo, lo que se llama “fhes-fhes”. Las roderas eran tan profundas, y más después haber pasado el día anterior los vehículos del Dakar, que fue muy importante tener mucho cuidado en la conducción y no caer en estas profundas roderas. En ocasiones eran tan profundas, del paso de los camiones, que la rueda no tocaba el fondo de la rodera y el coche se quedaba literalmente colgado de la barriga del vehículo y por lo tanto la tracción era inexistente. A continuación, con el polvo hasta las rodillas, teníamos que tirar desde otro vehículo para poder salir de la trampa. Incluso ayudamos a los ocupantes de un vehículo francés que iban solos y que si no fuera por nuestra ayuda, hubieran tenido que haber pasado un buen rato “tirando” de pala para salir de la trampa que era la pista.
A medio día, ya estábamos situados bastante al sur, de manera que la llegada a Tagounite y M’Hamid antes de la noche estaba casi asegurada. La comida transcurrió al sol pero con un fuerte viento que hacía complicado aquello de poner la mesa para hacer el ágape y además el aire era frío de verdad.
Finalmente, un cuartel militar y el correspondiente control nos dispuso a entrar en el último obstáculo del día, que no era otro que un cráter de volcán o meteorito, hay opiniones enfrentadas al respeto, que nos teníamos que encontrar. Dentro del cráter la pista es totalmente plana y permite exprimir la velocidad de los vehículos, pero el polvo que levantan los vehículos es tal, que desde las alturas los últimos coches consiguieron unas fotos muy espectaculares. En medio de la llanura existe un pozo de agua transparente y fría que sorprende con la aridez de los alrededores.
El oasis de Tagounite nos recibió sólo cuando el sol comenzaba su vertiginoso descenso. Pero aún pudimos hacer combustible antes de dirigirnos hacia M’Hamid, donde nuestra llegada coincidió con el astro rey escondiéndose detrás de las últimas datileras, haciendo una puesta de sol digna de una postal.
El hotel Tabarkat fue muy bienvenido, después de dos días de desierto sin ningún contacto con el asfalto ni pueblos con servicios. Es este hotel propiedad de un matrimonio de Sabadell que decidieron un día dejar nuestra ciudad y probar otra manera de vivir al pie del desierto y rodeados de otro modos de vida. Ni mejor no peor, sencillamente lejos de la vorágine que nos rodea a nosotros. Desde aquí les deseamos buena suerte y mucho empuje.
Día 5 de Enero y todos estábamos preparados para la última etapa de desierto. Alrededor de las 9 se inició esta etapa que tenía como objetivo llegar hasta el lecho del seco Lago Iriki, lo cual se logró “in extremis”
Al principio todo fue muy bien, primero unas pequeñas dunas, que estas alturas del viaje todos pasamos bastante bien. Después un terreno más rápido y pedregoso que nos llevó hasta el oasis Sagrado, un conjunto de datileras que conforman un agradable lugar en medio del desierto. Esta habitado por unas pobres familias que viven de unas cuantas cabras, de algún dátil y últimamente del turismo de aventura, dando alojamiento a los viajeros que llegan a este remoto lugar, sea en viajes organizados por mayoristas o por gente que viaja en 4x4 de forma independiente como nosotros. En este lugar también se dieron algunos regalos y sobre todo a un recién nacido se le preparó un suero, pues tenía problemas gástricos y por consiguiente diarreas, seguramente por haberle dado leche de cabra cuanto a su madre se le había acabado la leche materna, por algún motivo.
¿Que porque antes hemos dicho que se logró “in extremis”? pues, porque poco después del oasis Sagrado se encuentran las dunas de Chegaga, que son el último obstáculo para llegar a la antinatural llanura del lago Iriki. Estas dunas se rodean por la derecha en un tramo de unos 15 kilómetros, pero en esta ocasión la arena era muy blanda por la época del año, además estaba muy pisada y nosotros cometimos el error de no bajar la presión de los neumáticos. Todo este cúmulo de circunstancias hizo que fuera muy complicado avanzar y muchos coches tuvieron enganchadas en la arena. Un vehículo tuvo otro problema y rompió el intercooler en medio de las dunas. Suerte que llevábamos tres magníficos mecánicos, que hicieron una reparación de emergencia que logró hacer funcionar el coche, pero el tiempo que se necesitó fue de 5 horas. Por lo tanto al lago se llegó a las 18 horas, sólo cuanto el sol se escondía al horizonte. El objetivo se logró, pero rápidamente las sombras de la noche nos rodearon y la oscuridad pronto fue total.
Fue entonces cuanto comenzó la parte difícil del día. Se decidió no volver por las dunas por cuestiones obvias. La noche y el vehículo averiado lo desaconsejaban. El camino que nos llevaría hasta el oasis Sagrado era muy pedregoso y los coches no podían circular a mucho más de 20 Km. /hora. Por otra parte, a partir del oasis la cantidad de polvo en suspensión era tal que con el incentivo de la noche parecía que estábamos dentro de una densa niebla, sobre todo los vehículos que cerraban el grupo. Teníamos que circular con los pilotos antiniebla encendidos y con mucho cuidado de no encontrarnos un coche delante. También había la dificultad de seguir a los vehículos que nos precedían, pues era muy fácil perder el contacto visual, a pesar de las luces encendidas. Resumiendo, unas horas de conducción dantescas y gracias a las emisoras todos pudimos estar localizados y en contacto. Para terminarlo de complicar, en las dunas, que por la mañana fueron fáciles de hacer, ahora de noche y con el polvo, se complicaron de valiente y más de uno tuvo problemas con ellas, pero con ganas y paciencia todos fuimos avanzando. Finalmente el pueblo de M’hamid nos reconfortó cuanto entramos en sus oscuras calles. Ya habíamos llegado al asfalto y ya sólo nos quedábamos 90 kilómetros de carretera hasta la ciudad de Zagora, lugar donde teníamos la reserva del hotel. Llegaríamos tarde, pero llegaríamos y además nos tenían la cena preparada. Otra vez un 10 por el buen hacer de nuestro amigo Tayeb y toda su gente. Ésta fue la nuestro noche de Reyes. Bastante original, ¿no?

La mañana del día de Reyes, se usó para repasar los coches con nuestros amigos mecánicos de Zagora, que cada año nos esperan a las puertas del hotel. Como que algunos coches tenían más trabajo que otros, se decidió salir a las 14 horas para iniciar el camino a Tinghir. De esta manera la última etapa de pista por la sierra del Sarghro se anulo por decisión mayoritaria de los participantes. El día antes había sido muy duro de llevar y ya todos teníamos ganas de tranquilidad.
Antes del atardecer llegamos a Ouarzazate donde nos estaba esperando nuestro amigo Tayeb que por casualidad estaba allí. Una rápida visita a la kasbah de Ouarzazate y un té a la menta con Tayeb precedieron el último tramo hasta el hotel Bughafer. Buen hotel ya conocido de otros viajes por algunos de nosotros.
La cena de este día era especial, pues habían preparado un pastel de Aniversario por que una compañera hacía 17 preciosos años y entre todos le preparamos una sorpresa. También nos intercambiamos regalos para cerrar el viaje con buen ambiente y camareria. Como así fue. Después todos a descansar, pues mañana había muchos kilómetros hasta el barco y esta era una cita a la que nadie quería llegar tarde.
La ruta hasta la costa mediterránea fue realizada a un ritmo muy bueno. El almuerzo fue a base de cordero a la brasa en la localidad de Missour por la mayoría y sobre las 18 horas ya estábamos a la altura de Nador, La travesía marítima fue sin novedad y una vez en España y después de una breve despedida, cada vehículo decidió cual seria el ritmo que mantendría para llegar a casa tranquilo y sin novedad.
De esta manera acabó la V Barcelona – Marruecos que la Unió Caravanista había organizado por final de Año del 2005/2006. Yo creo que con éxito y con ganas a casi todos de volver. Seguro de que así será. Hasta la próxima.

Xavier Preixens (Llacblau)

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