Fundador - Viajero ocasional
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Somos 20 personas y 9 vehículos que nos hemos conjurado para realizar un gran viaje a Mauritania. De estas 20 personas, 17 somos españoles y el resto marroquíes, concretamente nuestros amigos Tayeb, Ismael i M’Barek.
El viaje se llevaba elaborando desde finales de enero, donde se propuso a unas cuantas personas en una cena. Posteriormente unos declinaron participar i otros se añadieron. Se hicieron varias reuniones de larga duración que intentaban hacer equipo y, sobre todo y por encima de todo, que existiera lo que llamamos buen rollito.
El objetivo del viaje era ver nuevas tierras, nuevas gentes, nuevas culturas y repartir todo tipo de ayuda, a la gente necesitada, que nosotros seamos capaces de llevar en nuestros vehículos. Para esto íbamos muy, muy cargados de ropa, medicinas, material escolar y alimentos, como galletas, leche condensada, frutos secos etc, etc.
El viaje se inicio el día 30 de Julio desde Barcelona aunque el embarque seria al día siguiente en Almería. Unos cuantos dormimos en Fuente la Higuera (Alicante) y el sábado a primera hora de la tarde casi todos nos encontramos en La Venta del Pobre a unos 40 Kilómetros de Almería. Desde ahí acercarse al puerto fue un paseo. Ya una vez todos en la zona de embarque y después de los tramites, facilitados en gran medida por nuestra amiga Berta de la naviera Ferrimaroc, embarcamos en el Sirocco para realizar la travesía hasta tierras africanas. La travesía fue sin novedad y una vez en el puerto de Nador (Marruecos) los trámites, ya iniciados en el mismo barco, fueron rapidísimos.
Bien, ya estábamos en Nador e iniciamos el camino hacia Marrakech final de la primera etapa y donde nos esperaban nuestros amigos marroquíes. También ahí seria donde descargaríamos los cinco neumáticos que varios coches llevaban para el Toyota de Tayeb.
Llegamos de noche cerrada y muy cansados, pero nos quedaban muchos kilómetros al día siguiente y solo una familia fue a ver la famosa plaza de Marrakech.
Uno de los vehículos daba problemas de aceite en la transfer y ahí fue donde se intento solventar el problema, cosa que se consiguió.
Fueron 879 kilómetros de asfalto y un comentario unánime; “Que Marruecos esta cambiando muy rápidamente”, ¡hasta encontramos radares para el control de velocidad!
De mañana iniciamos el camino hacia Laâyoune. Buena marcha y buen ritmo nos llevo hasta Agadir, para parar a comer en Goulmine, donde un amigo de Tayeb, jefe del ejército, nos invito a té y almendras en un hotel. Cosa de los contactos. Después fuimos a la Piscina Municipal donde a la sombra de unos árboles cominos de nuestras provisiones.
A partir de este punto se empieza a circular cerca de la costa con unos paisajes excepcionales, sobre todo después de Tan-Tan, famosa ciudad por su gran mercado de dromedarios, que por aquí se cuidan para el consumo de su carne.
A la entrada de la ciudad hay grandes estatuas de dromedarios que flanquean la entrada a la ciudad. De todas formas parece que las que hay ahora son nuevas, después de que una de los antiguas se cayera.
Los acantilados nos acompañan y al mismo tiempo nos esconden la orilla del mar. Son muchas las barracas de pescadores de subsistencia que están en la orilla de estos acantilados y donde intentan ofrecernos sus presas por un módico precio.
Iniciamos la procesión de controles tanto de la Gendarmería “ Royal” como del Ejercito. Que nos acompañaría durante todo el camino y que nos llevo a repartir unas 100 listas en todo el viaje.
Finalmente la llegada a Laàyoune fue de noche, ¡ya llevábamos dos nocturnas!, y nos alojamos en el hotel Parador de la ciudad, antigua capital del Sahara español y donde no queda ningún vestigio de la antigua colonia Española. Por cierto en el hotel estaba plagado de fotografiás de la Marcha Verde. Fueron 881 kilómetros.
Primera hora de la mañana e iniciamos la ruta hacia Dackla antigua Villa Cisneros. Primera buena sorpresa del día; el litro de gasoil esta a 0,25€ el litro. Y este precio nos acompañaría durante muchos kilómetros.
Seguimos viendo grandes acantilados a nuestra derecha y una gran llanura a nuestra izquierda hasta el infinito. El asfalto es correcto y los kilómetros siguen transcurriendo sin novedad. Se respira buen ambiente y todos ya estamos pensando en la comida que realizaremos a base de pescado en Dackla. No comemos y hacemos una meriendo-cena en Casa Luis.
Hoy los controles han sido especialmente quisquillosos. A la entrada de Dackla no han servido ni las listas. Debiendo pasar todos por la caseta de control con los pasaportes.
La temperatura es muy agradable y tenemos un compañero de viaje que no nos va ha dejar hasta la vuelta y que es el fuerte viento que sopla de forma continuada y que ayuda a temperar la temperatura.
En Dackla nos repartimos entre un pequeño hotel y un pseudo camping, donde pernoctan los poseedores de “tiendas áticos”.
La entrada a la bahía del Río de Oro fue espectacular. ¡Que paisaje!. Tampoco aquí queda nada de la antigua colonización española. Al principio de la península vimos muchas tiendas tipo jaima pero de lona blanca. Algunos compañeros hablaron con algunos y les explicaron que eran saharauis y funcionarios y que como tenían dos meses de vacaciones acampaban de esa guisa para disfrutarlas (?). Yo mas bien creo que efectivamente son saharauis y que deben cobrar una pensión de Marruecos para acallar sus ansias independentistas. Pero que para mucho más que vivir en tiendas no les debe dar. De todas formas recordemos su origen nómada.
Fueron 567 kilómetros de bonito recorrido.
Que reconfortante puede ser un te....
Ceremonia del te
tarde de relax en la playa de Nouatchott
Nuestros amigos Tayeb e I [...]
Que agobio,¿No?
Calor y termitas
Con que orgullo nos enseñaba esta madre a su bebe.
Madre con su bebe
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