Viajero ocasional
Para los más lamineros un gran templo del dulce: Horno San Sebastián donde se “carda la lana”
15-4-2008
Unos llevan la fama y otros cardan la lana. De eso se queja con razón María José Fonz, dueña de uno de los hornos más interesantes de Zaragoza. El otro día paseando por motivos de trabajo por el Casco Viejo cesaraugustano iba desde “Viajes las Murallas”, pasando por “Calzados Primor” o desde las Posada las Almas hasta los ya legendarios “Almacenes Moncayo” del barrio del Gancho. Pasando por la plaza San Felipe me di de morros con un escaparate que llamó mi atención.
Allí, brillando al sol, vi unas increíbles yemas de huevo glaseadas que fueron mi bendición. Bueno... algo inexplicable, sublime; el camino más directo que conozco que lleva al cielo. Dulce sin excesos, magnífico hojaldre, se deshace en la boca. Sin duda, algo casi divino. Allí me enteré de que el Horno San Sebastián lleva 29 años abierto al público y los últimos 7 con tienda en la plaza de San Felipe.
Mi afición a las pastas y pasteles es inagotable; en mi lista personal están las deliciosas pastas cubiertas de azúcar blanca de Ambel y Borja, las tortas de nuez de Tarazona, los farinosos de las Cinco Villas, las tortas de manteca y huevo de Sádaba o la maravillosa torta de Balsa de Caspe.