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Pildoras del camino

[Jacho]

Jacho

[*][*] Viajero habitual

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Datos del viaje

Aquí van algunas anécdotas acontecidas en el camino que merecen ser relatadas.

Durmiendo en una estación de policía.
Sabía que la cosa era así de simple, que el camino traería sus vericuetos, sus incidencias, que el día en ocasiones se apagaría en cualquier lugar pero que el mismo camino me iría enseñando a adelantarme a él. Hasta ese momento solo había tenido una de esas experiencias donde el camino se agota porque se cumple con el kilometraje del día y el cuerpo no da más. Y es que en este viaje a esta maquina que es el cuerpo hay que cuidarla y bastante.

Aquella vez fue camino a Bucaramanga, así sin mas y después de esas inexpertas primeras jornadas y aun mas neófito de lo que me encuentro ahora tuve que dormir en algún lugar que ni se que era, parecía un local el cual quería revivir después de un tiempo de muerto. No pudiendo poner mi carpa el suelo fue mi colchón, noche dura aquella, sin baño, presa de los zancudos, eterna. Pero no todas las noches en carretera traen pesares, la experiencia de esta vez es en Venezuela, saliendo de Caracas, donde me adentraba en uno de los trayectos más inciertos de mi viaje. Pequeños pueblos me separaban de mi meta, Puerto la Cruz, un poco más de 300 kms, que me llevarían tres días de rodar.

Llego el primer día y entre cálculos, horas y kilómetros marque mi destino, un pueblo llamado El Guapo, cuyo único hotel se encontraba copado, solo quedo entonces volver al camino, solvitur ambulando. Mí cuenta kilómetros marcaba casi 150 kms y había que tomar medidas desesperadas, aparece entonces un puesto de bomberos, allí voy con mi historia sobre ruedas para pedir una posada solidaria. Los bomberos, hombres alegres y festivos me indican que allí no podré pernoctar pero que con seguridad me podrán ayudar en el puesto de policía que se encuentra al lado. Con gran escepticismo voy con uno de los bomberos, un moreno que no termina de asombrarse por mi aventura y dice: verga chico hay que hechale bola, desde Colombia en bicicleta, que arrecho tu eres.

En el puesto de policía, una instalación grande y con una zona verde bastante generosa donde por sorpresa me recibieron de la mejor manera. Después de un chequeo de identidad tengo vía libre para instalar mi carpa y quedar cómodo y seguro. El baño para gusto mío se me da en un río cercano para completar una jornada particular. Los baños de allí no funcionan, pero las aguas naturales fluyen y encantado de por fin hacer algo de lo que tenia ganas hace rato calmo mi fiebre por esas claras aguas. Nada profundo el río, apenas llegaba hasta más arriba de mis tobillos, me baño mientras unos pececitos nadan alrededor de mis pies. Limpio y renovado voy un rato a compartir con los bomberos, allí recibo comida y bebida mientras nos reímos con las historias de cada uno. Me invitan a jugar un partido de fútbol, pero el cansancio me vence.

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