![[*]](/img/ico-autor.gif)
![[*]](/img/ico-autor.gif)
Fundador - Viajero trotamundos
Resultado sobre 6 votaciones: ![[1]](/img/star.png)
![[2]](/img/star.png)
![[3]](/img/star.png)
![[4]](/img/star.png)
Con este viaje cumplí uno de los sueños de mi vida, estar en altamar por 6 días y 6 noches, atravesando el mar caribe. Todo comenzó cuando me quedo por unos días visitando la hermosa ciudad de Cartagena de Indias. Mi idea era llegar hasta Panamá, y averiguando y revisando información el los foros, solo hallaba que era imposible cruzar por tierra, debido a que en la frontera esta el tapón de Darien, y la otra opción era el avión. Pregunte a la gente de la zona por un ferry que cruza autos, pero me decían que no cruzaban personas, hace algunos si lo hacían pero debido a que no había tanto turismo, lo habían cerrado para pasajeros, las agencias de viajes tampoco manejan otra información, en conclusión llegue por suerte y ayuda al club náutico de Cartagena. Ese es el lugar de donde salen los yates para Porvenir, Panamá. Les recomiendo que se anoten con tiempo, una semana antes o más, ya que solo tienen de 5 a 8 pasajeros, y los cupos en los barcos se llenan rápido. En el hostal Viena, http://casaviena.com/cartagena-hostel.html. Pregunta por orlando es le encargado de esos tramites. Antes de viajar te reunís con el capitán del barco, y los otros pasajeros, para conocernos y arreglar detalles del viaje, además sirve para ambientarte a lo que será tu ¨casa¨ en los próximos días. El viaje me costo 275 dólares, lo cual incluye todas las comidas y la cama, las bebidas alcohólicas, snack y dulces los tiene que llevar uno. Partimos un día martes al mediodía y llegamos al Porvenir, Panamá, el lunes siguiente. Cuando nos embarcamos el día estaba nublado y medio lluvioso, pero a medida que entrábamos en altamar, el clima fue mejorando hasta llegar a temperatura de 30 grados y un sol radiante. Como saben que los veleros, en su mayoría se impulsan solo con viento, esa es su gasolina, cuando este escasea hay que hacerse de paciencia hasta soplar nuevos vientos. Esa es una de las cosas que aprendí navegando, el clima en el mar es inesperado y muy variable. El capitán del yate y dueño del mismo, fue todo un personaje, de esos que uno ve en las películas, barbudo, delgado, curtido por el sol, solitario y muy buen conocedor del mar. Los primeros 3 días los pasamos navegando, y cada dos horas nos tocaba manejar el timón, con la supervisión del capitán. En el yate éramos conmigo 6, una pareja de Canadá, y otra de Australia, ellos hablaban muy poquito el español, igualmente todos nos logramos entender. El viernes llegamos a la primera de las islas en San Blas, los cayos franceses, donde estuvimos por un día. El lugar es una maravilla, el agua es transparente, y con el reflejo del sol, le da un color verde esmeralda, en la isla solo había 5 yates mas, lo mejor de todo es la tranquilidad del lugar, no existen ruidos, no hay nada ni nadie, solo el mar, las palmeras y los peces. El agua es calida, tiene el punto justo para bañarse, es limpia, a la isla le podes dar la vuelta completa caminando en solo 30 minutos, el mar te llega por los tobillos y tenes q caminar 1 kilómetro o mas para encontrarlo profundo. Al día siguiente partimos para otro paraíso, pasando por pequeñas islas, algunas solo tenían una palmera y eran 2 x 2 metros, en total son 365 islas, todos con un encanto especial. El sábado llegamos a la isla chichime, esta habitada por los indios kuna, que son los dueños de esas islas. Son los indios de Panamá y algunos también son los Puna. Ahí hicimos snorkeling, nadamos y comimos una langosta grande y riquísima. Ese es uno de los peces del lugar, al igual que otra cantidad increíble y variada de peces. El domingo fue el único día que llovió muchísimo, la tormenta duro casi todo el día, o sea me toco descansar y dormir casi todo el día, que no me vino nada mal, el lunes amaneció soleado y perfecto para navegar. En 1 hora estuvimos en la isla del Porvenir, sellamos los pasaportes para entrar a Panamá. Luego una canoa a motor nos llevo hasta Cartí. Acá termina mi aventura en el mar, pero comienza otra por tierra, que ya se las contare. Espero que este les sirva de guía para muchos que estén por viajar y para los que están indesisos se impulsen a realizarlo