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Fundador - Viajero habitual
© Ana+Oscar
Por la mañana fuimos en nuestro autobús rosa a la antigua Ciudad de Éfeso. Dicen que es la ciudad mejor conservada de toda Asia menor. Parece ser que esta ciudad existe desde antes del siglo XI AC. Visitamos la ciudad entera, con su famosa biblioteca, la basílica de San Juan (donde dicen que murió y están sus restos). La casa donde la virgen María supuestamente pasó sus últimos años en el monte Panayir. La puerta de la persecución, la fortaleza de ayasuluk y el templo de Artemisa, del que no queda más que una columna. La estatua de Artemisa, es una de las 7 maravillas del mundo antiguo, pero al estar encerrada en un museo tampoco la vimos. En Éfeso está lo que queda de uno de los primeros burdeles "legales" de la historia, data del siglo IV AC. En resumen MUCHA PIEDRA. Ideal para los amantes del mundo antiguo y civilizaciones extinguidas.
De muchas de sus anécdotas, se hace referencia de los escritos de la Biblia. Éfeso ha sido poblado según la época por distintas culturas.
Esta zona está llena de historia, como la de la gruta de los 7 durmientes.
Para mí lo mejor, fue pasear por Selçuk donde paramos a comer en una terraza. El típico kebap con unos tomates rellenos de carnes. Lo cierto es que la comunicación no es de lo más fácil, porque en Turquía no siempre encuentras alguien que hable ingles ni mucho menos español, solución …. Mirar en la cocina y señalar lo que quieres que te sirvan. Como siempre, la gastronomía auténticamente Turca, resultó ser de lo más sabroso. Selçuk es un pueblecito pequeño muy pintoresco, lleno como en cualquier pueblo cercano a un enclave turístico de tenderetes de artesanía en alfombras y demás curiosidades. La gente el Selçuk, como en el resto de Turquía se comportaron de forma excelente con nosotros.