Viajero ocasional
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Camboya y Vietnam.-"Dos asignaturas pendientes..."
1º de septiembre del 2003. -
Aquí y ahora... otra vez en el intento de documentar mi vida.-Hace una semana iniciaba el regreso a Barcelona desde el Vietnam, "el país del agua", y como todo éste tipo de viaje necesita un tiempo de asimilación, de poner orden en la infinidad de imágenes que la mente no es capaz de asimilar con la rapidez que quisiéramos, más teniendo en cuenta que le fueron dedicadas sólo tres semanas, es decir sin contar tiempo durante el viaje para relajarse y analizar sobre las cosas que se están viviendo, por tanto mi recomendación es hacerlo contando con más tiempo.
Contrariamente a mis viajes anteriores, éste decidí compartirlo con Paco, un riesgo que valió la pena, Paco resultó la persona perfecta para hacerlo, coincidir con alguien por éstos caminos no suele ocurrir cada día, el compañero de viaje puede arruinarte una experiencia única o puede enriquecerte y aportar tantas cosas positivas que la experiencia llega a resultar mucho más valorable. Este fue el caso. Siempre evité tomar vacaciones en el mes de agosto, las aglomeraciones no me van, pero ésta vez era la única posibilidad para compartir el viaje. Digo esto porque faltó muy poco para que éste diario no fuera escrito, es más, para que el viaje no fuera hecho. Fue en la salida del aeropuerto de Barcelona.
Como buenos viajeros nos fuimos a tomar el avión Barcelona-Madrid a la hora señalada, nos retrasamos un poco en encontrar el lugar donde debíamos hacer el "checking", una vez encontrado la cantidad de gente esperando era demasiado, encontramos la supuesta cola para despachar el equipaje y ésta avanzaba en una manera no visible, los minutos corrían y nosotros esperando. En éstos casos se empieza a sentir un sudor y por la mente pasan escenas de un avión perdido, reclamos, etc. Paco busca otra salida y encuentra un mostrador donde nos indican que allí mismo podemos despachar nuestro equipaje, faltan diez minutos para embarcar, todo es muy rápido, aún hay que pasar los controles, pasaporte, los pitidos de las máquinas y correr hasta la puerta de embarque.