Nuestra segunda parada era esta ciudad a la que todos conocen como el lugar donde las costumbres milenarias están todavía muy arraigadas. Está claro que la ciudad tiene un centro muy moderno y vanguardista pero la tradición se hace palpable en sus templos, en sus pagodas.
Llegamos al hotel -------, dejamos el equipaje y quisimos ir a visitar el Templo Nijo ¿??? que quedaba muy cerca. Tuvimos mucha suerte porque cerraba en una hora. Sencillamente fascinante, lo que recuerdo como si fuera hoy eran sus suelos de ruiseñor. La estructura de madera del templo tiene una peculiaridad en sus suelos y es que al caminar por ellos parece sonar el canto de un ruiseñor. Dicen que el emperador -------- los hizo así para que el sonido le alertara de la posible entrada de extraños. Es un lugar precioso, rodeado de una fosa de agua con cisnes y al lado de un precioso jardín. Una nota: antes de entrar en cualquier templo harán que nos descalcemos. De hecho, es una costumbre muy japonesa, ya que al llegar a cualquier hogar también tendremos que dejar el calzado a la entrada.
Como era bastante pronto nos fuimos al centro a la calle ------------- a unos grandes almacenes muy conocidos por todo el país --- Hankyu --- Estuvimos haciendo unas cuantas compras y nos llevamos algún que otra sorpresa por eso del choque cultural. Los japoneses son bastante maniáticos con el sudor y, por eso, no es extraño encontrarnos con tiendas que venden toallitas para refrescarse, papelitos secantes, pañuelos y el aire acondicionado a temperatura glacial. También nos sorprendió como te saludan de forma tan efusiva al entrar en los comercios: Irashaimase!! y además no se contentan con decírtelo una sola vez. En ocasiones, parecía que los dependientes competían los unos con los otros para ver quien era el que lo decía más alto.
La mañana siguiente la dedicamos a visitar el Templo de Kiyomizudera (del agua putra); para ello fuimos caminando por el distrito de Higashiyama hasta llegar a ------------. Por el camino nos encontraremos un montón de tiendas de artesanía, de aquí son las famosas Kyo-Ningyo, la cerámica, los lacados… os faltará lugar en el equipaje porque os lo vais a querer llevar todo!!
El templo, una preciosidad fundada en el 768, situado en lo alto de una colina sorprende tanto por el paisaje verde del que está rodeado como por el templo en sí. Llama la atención la terraza de madera enorme que no tiene ni un solo clavo que lo ayude a sostenerse. A la entrada del templo hay una serie de fuentes con unos pequeños cuencos de acero y un alargo de madera para que uno se pueda pasar agua por las manos y pueda refrescarse. Toda una tradición es beber agua de la fuente principal dicen que con poderes curativos, un poco turístico sí, pero cuando uno está allí se contagia del ambiente que se vive.
La tarde la dedicamos a pasear por el barrio de Gion, cuna de la geishas y a pasear a lo largo del río ----------------
Fushimi Inari – un sinfin de -------- rojos
Sanjusangedo – la mayor estructura de madera y con una exposición de 1001 imágenes de Kannon, la diosa of mercy
Siguiente parada: Nara