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Roma, la Citta Eterna

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Datos del viaje

Sólo llegar a Roma merece la pena hacer una primera visita a la Fontana di Trevi para lanzar una moneda con la mano derecha y de espaldas al agua. Dice la gente que con ese gesto volverás a visitar la ciudad eterna. Y es que esta ciudad es de las que merece volver al cabo del tiempo para pasear por esas calles repletas de arte renacentista y barroco y de una belleza sin par. Siempre descubres rincones nuevos, iglesias que te habían pasado desapercibidas, cafeterías llenas de encanto y un sinfín de restaurantes en los que restablecer las fuerzas después de la jornada.

En nuestra escapada disponíamos de cuatro días en los que no queríamos dejar de visitar todos esos lugares vistos tantas veces en los libros de arte y en los que una vez en ellos te hacen parecer estar en un decorado.

Empezamos nuestro recorrido desde la Piazza Barberini en la que destaca su Fontana dei Tritone obra de Bernini. Un hotel en esta zona resulta muy céntrico para la visita a la ciudad. Por esta urbe uno se puede desplazar en metro, bus o tranvía pero nosotros preferimos caminar. Por la Vía dei Tritone llegamos a la Vía del Corso, una de las más conocidas de la capital por la cantidad de comercios que se encuentran a ambos lados de sus aceras. La Vía del Corso se extiende desde la Piazza del Popolo, donde destacan las iglesias barrocas de Sta Maria dei Miracoli y Sta Maria in Montesanto, hasta la Piazza Venezia en la que nos encontraremos con el Vittoriano (un enorme monumento de color blanco dedicado a Vittorio Manuele II).

Nosotros nos dirigimos hacia la Piazza Spagna; para ello, caminamos por V. Corso hasta llegar a Via Condotti, la calle donde se concentran las boutiques de las grandes firmas de diseñadores internacionales. Nos dejaron asombrados las escalinatas de la plaza y la gente sentada en ellas, una mezcla de lugareños y turistas como nosotros.
Al pie de la plaza se puede admirar la Fontana de la Barcaccia y, en la parte superior, después de subir la escalinata nos encontramos con la Chiesa de la Trinità dei Monti. Si nos adentramos por las calles que quedan a su derecha llegaremos a parar a la famosa Vía Venetto.
Después de estar sentados en la escalinata observando el ir y venir de las gentes optamos por ir a ver la Fontana di Trevi, siempre llena de turistas. Resulta increíble como paseando por esas calles estrechas del centro de la ciudad llegas a un espacio abierto en el que una de las paredes del Palazzo Poli se convierte en una fuente de dimensiones nada desconsiderables.
Seguimos nuestro paseo, ahora, en dirección al Panteón. Si tenéis la suerte de visitarlo en un día de lluvia veréis como el orificio de su cúpula deja caer las gotas y cómo éstas se cuelan por los orificios del suelo (casi invisibles).
Una recomendación, un buen lugar en el que encontrar restaurantes es en la zona de la Vía del Governo Vecchio. Es una de las calles cercanas la Piazza Navona; cerca del Pasquino. Un sitio interesante y con una amplia carta de vinos internacionales es el Cul de Sac; en esta vía también encontraréis la famosa Pizzería Baffeto en la que podréis comer una de las mejores pizzas si estáis dispuestos a compartir mesa con otros comensales. También podéis tomaros un capuccino en las cafeterías (preparad antes la cartera) de la Piazza Navona mientras observais la Fontana dei Quattro Fiumi, espectacular obra de Bernini.
Cenamos cerca del Parlamento, en un restaurante con una carta exquisita que añade platos de temporada, su nombre Ròmilo en via di Campo Marzio núm.13.
El día siguiente lo dedicamos a Città del Vaticano. Hay que tener paciencia, siempre te encuentras cola para entrar tanto a la Basílica como en los Museos Vaticanos. Una cosa queda clara, la espera queda recompensada una vez dentro. Cuando dejamos las Piazza di San Pietro a nuestras espaldas nos dedicamos a bordear el río Tiber hasta la Isola Tiberina y cruzamos al barrio del Trastevere, comimos en la Osteria Pucci, buenísimos sus postres caseros. El Trastevere presume de tener una gran vida nocturna.

Nuestra tercera jornada la dedicamos a ir a las Catacumbas de San Calisto, en la Via Appia Antica110, a las afueras de la ciudad. La tarde la dedicamos a visitar las obras que alberga el Palazzo Doria Pamphilj. El resto de la tarde la pasamos admirando los restos del Foro Romano, del Foro Imperiale, el Colosseo y la Vía Sacra.

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[Fontana di Trevi]   Fontana di Trevi
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[Romulo y Remo]   Romulo y Remo
[El Moises]   El Moises
[Panteon]   Panteon
[Piazza Spagna]   Piazza Spagna
[Osteria en el Trastevere]   Osteria en el Trastevere
[Castel Sant Angelo]   Castel Sant Angelo
[Bocca della Verita]   Bocca della Verita
[Colosseo]   Colosseo
[Arco de Constantino]   Arco de Constantino
[Arco de Tito]   Arco de Tito
[Piazza San Pietro]   Piazza San Pietro
[Basilica de San Pietro]   Basilica de San Pietro
[Basilica de San Pietro]   Basilica de San Pietro
[Basilica de San Pietro]   Basilica de San Pietro
[Vittoriano]   Vittoriano