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Fundador - Viajero habitual
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Buenos Aires supone la puerta a nuestra visita al país argentino; aterrizamos en el aeropuerto internacional de Ezeiza tras unas 13 horas de vuelo y algo más de 10.000 km. de distancia desde España.
Nuestro hotel está situado en Microcentro uno de los barrios más concurridos durante la semana pero los fines de semana un lugar bastante tranquilo. Nos llama la atención la amplitud de las calles, las avenidas.. todo es muy espacioso. Tomamos la majestuosa Avda. 9 de julio, impresionante, el taxi nos deja y nos da unos cuantos consejos para andar por la ciudad. Dejamos las mochilas y nos apresuramos a salir a conocer un poco las calles porteñas. Es marzo, final de verano, pero el calor se deja notar.
Estamos a dos cuadras de la calle Florida, una de las calles más conocidas del centro por ser peatonal, estar llena de tiendas y galerías. Es una zona muy visitada por los locales y por los turistas que andamos de paso. Tomamos la dirección a Plaza de Mayo. Nos cruzamos con la calle Corrientes conocida por ser la calle en la que se encuentran los teatros (durante la noche es una calle llena de luces, de carteles luminosos y de gente que acude a los diferentes espectáculos).En la Pl. de Mayo se encuentra la famosa parte trasera de la Casa Rosada, la Catedral y el Cabildo. Seguimos nuestro recorrido, ahora, dirección al barrio de San Telmo. Es sábado y el barrio trasmite una esencia muy peculiar, sus calles adoquinadas, las tiendas de antigüedades a lo largo de la calle Defensa. De todas formas el mejor día para recorrer esta calle es el domingo. Se corta la circulación, desaparecen los coches estacionados y las calles se llenan de puestecillos en los que comprar souvenirs, artesanía, abalorios, etc.… llegamos hasta la plaza Dorrego, el centro neurálgico del barrio.
Es un placita encantadora, hay puestos en los que los pintores exponen sus obras; los domingos suenan tangos bailados por artistas que buscan entretener al turista y sacarse algo de plata. Recomendación en San Telmo: En la calle Defensa 1098 (justo en la plaza Dorrego) se encuentra el Dorrego un lugar con solera donde la música de tango, que parece salir de un gramófono, no deja de sonar. El “lomito” está exquisito.
Por la noche quedamos con unos amigos. Cenamos en un lugar llamado El Parrillón (en el cruce de Salta con Venezuela), la oferta de carnes es espectacular y su servicio de lo más amable. Hoy nos toca ir a una milonga.. uno no puede visitar la ciudad y marcharse sin visitar un lugar en el que ver cómo se baila el tango. La milonga elegida está en la calle Perú 571 (la suerte de conocer gente de la propia ciudad es que te llevan a lugares a los que uno nunca acudiría sólo. GRACIAS!!!), a las milongas acuden todos los amantes del tango que quieren poner en práctica sus dotes como bailarines. Entre los mismos es curioso ver cómo el público que acude es de lo más variado ya sea por su edad, por la vestimenta utilizada, o por su país de origen.
La luz es tenue, el suelo de la pista de madera y las mesas están dispuestas a su alrededor, son unas 00.30 y la música empieza a sonar.. al cabo de unos pocos minutos los primeros tangueros salen a bailar y en apenas unos pocos minutos más la pista se llena. Resulta curioso ver a la gente entrar en el local con una bolsita.. resulta que en ella llevan sus zapatos de baile.
En la ciudad no falta la oferta más turística para acudir a ver tangos bailados. Normalmente ofrecen la cena más el espectáculo. Nosotros estuvimos alojados en un hotel en que existía la posibilidad de ver el espectáculo.
Recomendación: Complejo Tango Boutique Hotel en la avda. Belgrano 2608.