Fundador - Viajero ocasional
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Texto de Victor Gutierrez http://www.aikidovalencia.com
Aunque por poco tiempo, he tenido también la oportunidad de visitar Japón. (Tokio no es Japón y Japón no es Tokio.) La capital nipona es especialmente interesante, sí... pero ya le queda poco del encanto oriental naturalista, que muchos tenemos en mente. Este encanto lo he encontrado en Nagoya, Kyoto, y Nara.
Nagoya es una ciudad relativamente pequeña, de 2 millones de habitantes aproximadamente. Si bien el centro de la ciudad también es "crazy" como Tokio, las afueras, donde hemos estado, son tranquilas. Un lugar para disfrutar pacíficamente del contexto en el que te encuentras. Una buena parte de la población se dedica a trabajar en el campo, y eso hace que el paisaje cambie y que la gente sea de otra forma. Durante nuestras estancias en Nagoya siempre hemos sido tratados como reyes, lo cual puede que haya contribuido a mitificar este lugar, vale... pero es que nuestros anfitriones saben tratar a los invitados como nadie.
Viajamos a Kyoto y Nara. Los viaductos de las autopistas llegan hasta el mismo centro de las ciudades. Todo es tan interesante..! Japón debe tener una industria sidero-metalúrgica increible; para todas las construcciones utilizan muchísimo más hierro que en occidente. La mayoría de estructuras son metálicas, dejando el cemento armado casi a segundo plano. Podría ser esto también por la mayor flexibilidad del metal de cara a los terremotos...?
Kyoto parece una ciudad grande -no la hemos visto toda-. Se nota que vive del turismo por la multitud de tiendas en todas partes. La urbe moderna está algo separada de los lugares tradicionales que el viajero visita. Vamos a una pequeña aldea y a un templo sito al margen de la ciudad, arriba de una ladera o colina, inmerso en un precioso mar verde de árboles y vegetación exuberante. Desde allí se puede ver todo el casco moderno... pero, la verdad, prefiero esta maravilla: edificaciones en gruesa y tosca madera, con aspecto de estar sacadas de postales medievales del "lejano" oriente... templetes con los típicos tejados curvados, de interior oscuro y en el que siempre hay que descalzarse, por supuesto. Se nos cruzan, de vez en cuando, mujeres ataviadas con el tradicional "jukata", y más ortodoxas aún, con kimonos tipo geisha, vistosas también por el maquillaje, el calzado, las maneras...