Fundador - Viajero ocasional
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© Paco Lozano
Cuzco / Cusco
El 10 de Julio de 2005 estaba con mi mujer en Puno (Perú). Cómo habíamos llegado hasta allí lo tengo contado en otro "diario" (que titulé De Arequipa al lago Titicaca). El caso es que ese día tomamos el bus turístico que va de Puno a Cuzco. El bus hace diversas paradas antes de llegar a su destino, las principales en el yacimiento arqueológico de Pukara para ver un pequeño museo, en Rajchi para visitar el templo inca de Wiracocha y en Andahuaylillas para ver una iglesia colonial decorada con frescos y óleos, pomposamente llamada la Capilla Sixtina de los Andes.
Cuando finalmente llegamos a Cuzco, nos quedamos maravillados ante sus calles y plazas de trazado inca y remate colonial. Cuzco es una ciudad que deslumbra, sobre todo a la luz del atardecer y con la iluminación nocturna. Por la mañana, a pleno sol, pierde un poco.
Nuestro hotel, el Picoaga, está a un paso de la Municipalidad (es decir, el ayuntamiento), en un palacio colonial. El patio, con arcos en dos pisos, es impresionante. Las habitaciones, de nueva planta, algo descuidadas: nada del otro mundo. Desde el restaurante, situado en el último piso, se disfruta de unas bonitas vistas.
11 de Julio. Por la mañana, callejeamos por la ciudad y visitamos el Museo Inca. Por la tarde, el tour guiado nos lleva a la Coricancha (sobre la que se levanta la iglesia de Santo Domingo), el centro del centro del mundo inca. Luego, a la catedral. Subimos después a Sacsayhuaman, la cabeza de la ciudad-puma (Cuzco). Luego vemos, sobre la marcha, Puca Pucará, una construcción militar (¿o aduana?) que defendía la ciudad. Subimos a continuación a Tampumachay, balneario para los nobles incas donde se rendía culto al agua. Finalmente, de regreso a Cuzco, visitamos Qenqo, centro ritual para ceremonias excavado en la roca.
El Valle Sagrado de los incas. Machu Picchu