Viajero ocasional
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Iron Maiden iniciaba el 1 de febrero de 2008 su gira “Somewhere in time”, recopilatorio de su mejor etapa. Sí, no era la primera ni la segunda vez q los veía, pero verlos en India y en su primer concierto de la gira mundial… ¡Y estando en Irán privado de concierto por un año! Buff, no lo pensé mucho, y tiré rumbo a Bombay para ver a los Maiden y tener mi primer contacto con el país de Gandhi…
El viaje transcurrió muy bien, con Emirates, pedazo de aerolínea, y llegué a primera hora a Mumbai vía Dubai. Sí, he dicho bien, Mumbai. Porque esta ciudad ha cambiado de nombre y ya no se llama Bombay. En indio es Mumbai, y se ofenden si les dices lo contrario; se ve q la época postcolonial ha conllevado cierto distanciamiento de todo lo anglosajón, y a las escasas nociones de inglés de la población se le une las apelaciones en idioma autóctono (en uno de los muchos dialectos/idiomas) de las poblaciones.
Fue llegar hacia las 8:30 hora local, salir del aeropuerto y sentir la bofetada del cambio. De los 0º teheraníes a los 25º de Mumbai. De la nieve del portal a las palmeras del aeropuerto. Así salí, con una pinta de guiri del 15, con jersey, mochila, planos impresos en papel y tratando de explicarme con los locales para desplazarme a la estación del cercanías más cercano q me llevase al centro. Finalmente cogí un “tok-tok” o mototaxi que recorre intrépido las atestadas carreteras de los barrios indios, y llegué a la estación, en donde cogí el tren en cuestión, 1ª clase. No es q sea un sibarita, sino es que venía advertido de que el billete barato (15 céntimos por 50 min d trayecto) sería extremadamente “humilde”. No me equivocaba, adjunto foto de mi 1ª clase, 10 veces más cara. En cualquier caso, fue un agradable trayecto, y muy recomendable como introducción de lo que me aguardaba en Mumbai, puesto que cruza todos los arrabales de la ciudad, llegando hasta el mismo corazón (en un mapa de la ciudad se aprecia la península alargada que conforma).
Al llegar me dispuse a pasear por el centro sin rumbo determinado, observar, curiosear... Comí un plátano, tomé un zumo de caña de azúcar, compré un periódico... pero por mucho que pretendiese pasar desapercibido saltaba a la vista mi condición foránea. Hasta que un chaval muy majo se acercó a mí “Eres extranjero, ¿no? ¿De dónde? ¿Qué haces en Bombay? ¿No querrías venir a ver un templo indio en donde se quema a los muertos? Casualmente hoy es un día especial en que se puede visitar. En serio, ven conmigo y podrás ver algo que el resto del año está cerrado” Los colegas indios con los que me reuniría en el hotel llegarían por la noche, faltaban 2 horas para entrar al hotel reservado y... me animé a acompañarle. Me lo enseñaron bien, la verdad. El “templo” venía a ser un crematorio d los suyos, q consta de varias dependencias: el altar a lo indio, con imágenes de varios dioses humildemente colocadas en un rincón; una escultura para las ofrendas; varias pilas en donde se colocan los cadáveres (madera, cuerpo, madera) y se queman; el almacén de la madera (de plátano/pobres, mango/medios, sándalo/ricos); el almacén de las cenizas; y finalmente el árbol sagrado último... en donde me hicieron el lío: “pon tu nombre, plis. Pon también tu país. Ah, ves, como estos otros que han pasado antes por aquí (me muestra como 20 nombres con una cifra debajo de 5.000 – 6.000 rupias). Tú pondrás algo, ¿no? Para comprar madera para los pobres, no para nosotros, claro. Sí, por lo menos 5.000 (90€). ¿500 sólo? No, no, mira bien en tus bolsillos, tienes que poner más, que es para los dioses y te hemos bendecido...” En fin, tras un tenso momento al final puse 2.500 rupias (según me han dicho con eso puedo quemar a medio Bombay), y de camino d vuelta en taxi el chaval me sacó de manera un tanto incómoda 500 rupias más. Así es como padecí el clásico timo indio del templo…
Sea como fuere, 50€ no es nada, teniendo en cuenta que en el resto del fin de semana me dejé 100€, incluido el hotel, las comidas, las noches, el transporte y la entrada del concierto... que, por cierto, fue un gustazo. La Dama de Hierro está fresca como una lechuga. Conciertazo (uno más) dándolo todo, deleitando con sus mejores temas y sin escatimar esfuerzos. El repertorio es impresionante. Y sin embargo los indios, que yo creo q no entendían ni papa, bastante paradetes. Con decir que cuando me emocionaba, gritaba y hacía el mono (ya no diré más el indio) me miraban asombrados, y que en los distintos momentos estelares del show en lugar de batir palmas o corear, los 10.000 indios sacaban el móvil para grabar el momento... pero bien, un gustazo, un placer, reconstituyente, formidable. ¡Buff! Lo necesitaba. Como clama un estribillo de uno de sus singles:So understand
Don’t waste your time always
Searching for those wasted years
Face up... make your stand
And realise you’re living in the golden years
Después del concierto, entonces sí, regresé al centro para reunirme al grupito de amigos españoles venido de Delhi. Lo pasamos en grande… desde mis Navidades en Dubai no había salido de Irán, y a gusto, pero lo cierto es que conviene airearse. Salimos las 2 noches por la ciudad, descubrimos un garitazo muy elegante, nos echamos muchas risas, turisteamos por el centro de Nueva Delhi, comimos ¡con alcohol!, paseamos por el parque, recorrimos mercadillos... ¡¡Un placer!!