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Fundador - Viajero habitual
© Sandro
Vientiane es una ciudad anodina, de edificios de reciente construcción y que la fiebre urbanística aun no ha transformado en inhabitable. Fuera de las calles principales es una extensa planicie de casas bajas rodeadas de jardín o huertos. Es posible pasearla como peatón en calles no conquistadas por el frenético y agresivo trafico que se padece en otras grandes urbes del sudeste asiático.
Vientiane esta vista en un día. Nada hay destacable. Incluso su bien mas preciado, el Buda Esmeralda, fue robado de Haw Pha Kaew por los siameses y aun permanece en Bangkok.
Pero quizás es esto lo que mas llama la atención de Vientiane, su humildad. Pasear sin prisas, disfrutar de los puestos callejeros de fruta o pescado se- co, beber espesos zumos en alguna terraza del centro sin ver pasar ni un coche, o ver el atardecer junto al Mekong mientras ha- ces aerobic con doscientas personas mas junto al embarcadero. Increíblemente la capital del país.
Lo mas fácil es que vuestro hotel este a los alrededores de la plaza Nam Pho Place, con su bonita fuente, la Biblioteca Nacional y el Museo Laoita de la Revolución. Así que estaréis cerca de Setthathilat Road la calle mas animada y con mas monasterios de la ciudad. A un escaso kilómetro del centro, al final de la Av Lane Xang, se encuentra el Patouxai, un enorme arco de la victoria forjado en hierro, que para mi gusto no merece más que una obligada foto.
Wat Sisaket. (Entrada 2000 k). Es el templo mas antiguo de Vientiane y el único que se salvó de la quema cuando entraron los birmanos en 1828. El altar esta rodeado por un claustro con techo de teja, decorado con murales, y las paredes llenas de nichos con pequeños budas, que dan majestuosidad a las decenas de budas que uno junto al otro circundan todo el claustro. El mas bonito de la ciudad.