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Fundador - Viajero habitual
Al igual que sucedió con Phuket town, Phang-Na no tiene ningún atractivo en especial, (se debe diferenciar Phang-Na de Phang-Na Bay, pues es esta segunda la que goza de interés al tener el status de Parque Nacional). Una sola calle principal compone el centro del nuevo poblado en el que los comercios están ya cerrados Para mi suerte encuentro una casa de huéspedes cercana a la estación de autobús en la que me apeo. Se trata de una casa familiar de tres plantas regentada por un tal MR Kean y su hijo, quienes organizan también diferentes rutas de visita por los puntos cercanos más importantes como las cuevas de Tapan (cielo y infierno), las de Pung Chang (cuevas del elefante) o las de Suwan Kuha con su templo budista. También hay la posibilidad de visitar diversas cascadas cercanas como las de Ramun o Sanang.
Acabo en un pequeño local de Internet para pasar el rato a la espera de que coger algo de sueño par acostarme mientras decido que realizaré la visita a Phang-Na Bay, puesto que ya visité cuevas y cascadas por el resto del país.
Tras los primeros rayos del nuevo amanecer me tomo un hirviente café a la espera de partir para iniciar el itinerario. Parece que finalmente no lo podré realizar al no haber más clientes. Cosa que era de prevenir ante la nula presencia de un solo turista por la zona. El tema es que con mi sola presencia no cubren siquiera los gastos. MR Kean me anuncia que espere un rato para ver si le consigue alguna persona más que se nos una. Pido un nuevo café a la espera de que se produzca lo que parece imposible. Y por si alguien no cree en las casualidades, ahí va una:
Mientras me tomo los últimos sorbos del café aprecio al otro lado de la calle a una bella jovecita occidental cuyo rostro parece algo perdido. Aviso rápidamente a MR Kean mientras emito un silbido a la joven para ver en que le podemos ayudar. Para nuestra buenaventura, está buscando información para acudir a Phang-Na Bay. Es ahora cuando le toca al Sr Kean utilizar sus armas de comercial. La chica acepta realizar la visita junto a nosotros con lo que salimos de inmediato ocupando la parte posterior de una furgoneta para acudir a un pequeño embarcadero, de donde tomamos una larga y fina canoa motorizada para realizar el inicio del recorrido. Mi nueva compañera es realmente bella, de rostro tierno con un pequeño moño que envuelve su rubio pelo. Se llama Mary y es inglesa. Para mi asombro solo cuenta con 18 años y está viajando sola por Asia, proveniente de Nepal, en donde impartió clases de inglés en pequeñas escuelas rurales. No creo que haya muchas jóvenes europeas que se atrevan a viajar solas por países tan alejados de sus culturas. Eso la hace quizás más especial a mi modo de ver las cosas. Me imagino los problemas que puede suponer la mayoría de la gente de nuestros países respecto al hecho de que una joven recién cumplida la mayoría de edad, esté viajando sola con todos los problemas que la gente espera que le sucedan, como violaciones y robos. Y es que una cosa al respecto que se puede decir de Tailandia, es que al ser una población con más de un 90 % de budistas, el sentimiento que se transpira por aquí es más seguro que el de cualquier barrio algo marginal de Europa.
El paisaje general es realmente agradable y muy similar al de Halong Bay (Vietnam) o al de Li River Valley, en Guillin (China). Navegando por estas aguas tranquilas y rodeados de liantes manglares por todas partes, me cuentan que era por aquí donde habitaban enormes cocodrilos ya extinguidos. Al desaparecer los manglares kilométricos se divisan por fin las primeras formaciones geológicas emergentes de las aguas. Formaciones rocosas de alturas considerables sobresalen en solitario, apartadas unas de otras por prudentes distancias. De formas caprichosas algunas y endemoniadas otras, la gran mayoría tienen algún sobrenombre en función del aspecto y forma que presente. Datan de entre 2 y 10 millones de años de antigüedad.