![[*]](/img/ico-autor.gif)
Fundador - Viajero habitual
Resultado sobre 5 votaciones: ![[1]](/img/star.png)
![[2]](/img/star.png)
![[3]](/img/star.png)
![[4]](/img/star.png)
Textos propiedad de Marina Ocaña
www.ruta-imperios.com
Los últimos rayos de sol se ponían sobre las casetas de la aduana libia. Nos detenemos quinientos metros antes de llegar y Vicente para el motor.
-Qué piensas. ¿Intentamos cruzar la frontera o esperamos a mañana? -Pregunté a Vicente.
-Me estaba planteando el mismo dilema. La aduana está abierta y los libios son rápidos con los trámites pero a los egipcios les encanta la burocracia y la última vez tardamos 6 horas. Como hoy tarden lo mismo ... nos cierran los despachos a mitad del papeleo y nos toca dormir en tierra de nadie. Creo que lo mejor sería esperar a mañana e iniciar los trámites bien descansados.
-Me has leído el pensamiento. Aquí estamos bien para pasar la noche y ... ¡mira!, ahí tenemos un pequeño restaurante donde podríamos cenar. -Le contesté mientras señalaba un pequeño local al borde de la carretera.
-Perfecto. Nos quedamos aquí mismo y descansamos.
Cenamos en un ese mismo restaurante, al lado del último puesto de policía anterior a la frontera. Una buena ración de chuletas de cordero que cortaban ante nosotros de la pieza que colgaba de un gancho a la entrada del local, con la precaución de tenerla envuelta convenientemente con una tela blanca que la protegiese del polvo y los insectos. Ensalada de tomate, pepino y perejil, bananas de postre y té. El cordero estaba delicioso y fue nuestra cena de despedida del sorprendente territorio libio.
Pedimos permiso al jefe del control policial para levantar a su lado la tienda Inesca sobre el techo del Montero. Les encantó tener huéspedes extranjeros y se desvivieron por encontrar un sitio llano y silencioso. Por la mañana vino la sorpresa, tras intercambiar los "salama" pertinentes con los agentes, el jefe del puesto se acercó con una bandeja que contenía una tetera, un par de vasitos, pan, queso y agua fresca. ¡Nos habían preparado el desayuno!, realmente la hospitalidad de este país no tiene límites.
Nos despedimos dando infinitas gracias a nuestros amables anfitriones y entramos en la aduana Libia.
Germani, italiani,... Nos preguntaban los aduaneros libios. No, somos españoles, le replicamos por enésima vez a una pregunta que se repite miles de veces. ¡Ah! Españoles, quais, quais (que significa bien, bueno, "guays") al mismo tiempo que nos daban la mano y esbozaban una enorme sonrisa. Hasta el último momento continúan siendo unos perfectos anfitriones. Los trámites libios apenas nos ocuparon media hora y comenzaba el cruce de la frontera egipcia.
La última vez, en el 93, cuando salimos de Aqaba (Jordania) y entramos a Egipto por Nuweiba el registro fue una pesadilla. Todo el equipaje tirado por el suelo durante horas y examinado exhaustivamente mientras Vicente, acompañado por un "Tourist Police", iba de ventanilla en ventanilla soltando dinero en cada una de ellas.
Esperábamos un episodio similar, pero para sorpresa nuestra el registro del coche fue mucho más sencillo y relajado, aunque el desembolso de dinero fue tremendo. El hecho de "desplumar" al extranjero será la práctica habitual mientras se visite Egipto. Abusan y tratan de sacar el máximo provecho de cualquier extranjero que vean, les da lo mismo que sea un mochilero o que lleve un Rolex de oro en la muñeca. Es un extranjero y eso basta, hay "tasas administrativas" del gobierno por cualquier cosa, muchos lugares arqueológicos los dividen en varias partes para así poner varias entradas y a ese "desplume" se apuntan taxistas, restaurantes, cafés, fruterías, supermercados, kioskos, ... ¡todos! y oiremos la "exigencia" de "bakshis"(propina) cada vez que paremos de andar. Es un país precioso, algo único e inolvidable pero parece que lo han construido para que se disfrute tan solo si se viene como turista en un tour organizado ya que eso suprime muchos de estos aspectos por los que hemos de pasar los viajeros "por libre".
Y si se viene con coche propio ... es el no va más de las "tasas". Creo que se frotan las manos cada vez que llega un automóvil extranjero. La amabilidad es incuestionable y siempre hay algún funcionario piadoso que invita a un té o a un refresco durante las horas que duran los trámites. Esta vez ... tan solo hemos tardado dos horas y media y fuimos muy mimados pero nos costó 50.000 pts. (300 US$) las tasas de entrada del vehículo, 1.250 pts. (8,5 US$) el seguro y otras 1.700 pts. (12 US$) por el alquiler de la matrícula egipcia. En total 53.000 pts. y todavía no habíamos hecho ni un kilómetro. Eso sin incluir los visados (7.400 pts. los dos, 50 US$) y el Carnet de Passage para el coche que ya traíamos de Madrid. En fin, es el precio por visitar un lugar único en el mundo por cuenta propia.