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Fundador - Viajero trotamundos
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Me gusta recorrer oriente medio en autobus. Las comunicaciones y la frecuencia de los servicios lo hacen un medio de transporte ideal para adentrarse en las culturas locales. Despues de varios dias en El Cairo, tomo un autobus destino Damasco. Un viaje largo pero que merece la pena.
A lo largo de los cuantiosos y caóticos mercados, los zocos, hay numerosas puertas de khans construcciones que solían servir de posada para las caravanas que tienen varios siglos de existencia, y que hoy se usan como vulgar depósito. Entre los restos del templo de Júpiter, entre sus columnas y sus arcos con 17 siglos de vida, se amontonan los vendedores de libros religiosos, dulces y relojes.
Damasco está dividida en dos partes: la ciudad nueva, con sus edificios modernos, y la ciudad vieja, donde se agrupan los atractivos de esta capital con 6.000 años de existencia, que ya aparece mencionada (Dimashqa) en textos de hace cuatro milenios y medio.
En la ciudad vieja está la gran mezquita, la de los Omeyas, construida en el siglo 8. El inmenso patio de 122 metros de largo, tapizado de lozas que pertenecieron a un monumento romano, ofrece varias y exquisitas decoraciones. Entre ellas, la del tesoro, una construcción que se yergue sobre columnas y que se utilizaba para almacenar el oro del Estado.
A doscientos metros de la Gran Mezquita hay un ejemplo de riquísima arquitectura de diseño árabe-otomano, como es el Palacio Azem, del siglo 18. El patio, con su fuente, sus jazmines y sus naranjos, es pura placidez (hasta que llegan los turs). Hoy es un museo de las artes y tradiciones y exhibe, en los diversos cuartos, maniquíes que ilustran la vida cotidiana en esa residencia, que perteneció al gobernador de Damasco.