VIAMEDIUS. Relatos de viajeros como tu

La ruta de las mil Kasbashs

[Rodríguez]

Rodríguez

[*][*][*] Fundador - Viajero trotamundos

[1] [2] [3] [4] [5]

Resultado sobre 1 votación:

Datos del viaje

La ruta de las mil Kasbashs

A unos doscientos kilómetros de la ciudad imperial Marrakech y en el desvío del hollywoodiano pueblo de Ouzazarte comienza la ruta de las mil kasbashs. Las Kasbashs son en el mundo árabe las ciudadelas pero en la arquitectura tradicional berebere cobran un matiz diferente. Integradas perfectamente en su entorno poseen un color anaranjado que parece extraído de la misma tierra.

La carretera discurre por unos parajes irreales con el Atlas por un costado y por el otro el incesante avance del Sahara. La carretera es el espacio de todos; coches, peatones, carros, ciclistas, burros, vendedores y cualquiera que necesite trasladarse de un punto a otro. La carretera en sí misma posee una vida propia. Una vez se entiende que es un espacio común con sus propias reglas no hace falta preocuparse por nada, excepto por los controles de la policía que son habituales.

En el bullicioso y bonito pueblo de Boulame Dades merece la pena hacer una parada y empaparse de ese entorno donde apenas se oyen ruidos. Estamos en el Alto Atlas, tierra berebere por excelencia y donde la sensación de atemporalidad es total. Huele a olivos y a menta que emana de alguno de los miles de tes que se están preparando al mismo tiempo. Huele al cilantro con el que se adereza el cuscús o alguna de las mil especias con las que se adoba las sabrosas carnes a la parrilla. No hay nubes, un sol radiante ilumina todo lo que nuestros ojos son capaces de ver. De vez en cuando se escucha algún rebaño de cabras que rompe con el silencio sepulcral de la montaña. Los niños van a la escuela, las mujeres envueltas en sus llamativas ropas, que cubren con un pañuelo oscuro, trasportan comida o agua. Hay muchos hombres en los cafés charlando animadamente y sin hacer mucho. Es viernes y hay un movimiento excepcional de bicis y otros medios de transporte. La gente va y viene a la mezquita, punto de encuentro y evento social para los que viven en la zona.

El pueblo berebere es un pueblo orgulloso de su carácter guerrero y que ha sabido conservar fieramente su autonomía y sus tradiciones. El berebere aunque no es un idioma oficial en Marruecos se ha conservado por tradición oral. Mohamed es berebere y tuvo que adoptar un nombre árabe porque el gobierno sólo acepta una lista oficial de nombres. En la escuela no pudo aprender su lengua pero sus familiares se lo han enseñado. Nos acompaña en una caminata por el cañón cercano a la garganta del Dades y nos presenta a su madre y hermanas. El es el pequeño y cuando entramos en su caso le reciben con mucho cariño. Si hay trabajo suele dormir en el hotel e igual se pasa días sin poder ir a dormir a su casa. Se dan tres besos en la mejilla y uno en la mano. Ellas lavan la ropa a mano con agua que sacan de un pozo situado en el medio del patio. Su madre nos prepara un té que compartimos todos. Una breve pincelada del día a día de una familia antes de seguir ruta por el valle y volver a nuestra cómoda habitación del hotel. Cómo y fría porque estamos en noviembre y las noches empiezan a ser realmente frías y solitarias.

La carretera que conduce a la garganta del Dades serpentea por valles verdes que se entrelazan con kasbashs de una belleza única, muchas de ellas reconvertidas en hoteles o restaurantes en los que se puede parar para disfrutar de unos días en la zona. Casi todos ofrecen guías para realizar algún trekking u otras actividades al aire libre. Siguiendo esa misma ruta se llega hasta Itmichil, aunque no en todos los tramos está asfaltada. Imichil es famoso por el festival de septiembre donde las mujeres beréberes escogen marido.

Desde Boulame Dades y en dirección a Errachida la carretera es una interminable recta en medio del nada. Por momentos uno tiene la sensación de haber llegado a otro planeta donde la luz y al atmósfera son diferentes. Llegando a la población de Tinher está el desvío hacia las formidables gargantas del Todra. Más espectaculares que sus vecinas del Dades están empezando a ser frecuentadas por expediciones de escalada de Europa y de Estados Unidos. Pero si hay una imagen imborrable que toda cámara debería captar es el enorme palmeral que atraviesa el hundimiento del valle. Como un vergel en medio del desierto aparece esta basta extensión donde las palmeras y el verde se reflejan en el ocre de las montañas donde sus cimas se hacen cada vez más verticales. En la lejanía se sienten las dunas del Sahara y del siroco que de vez cuando golpea.

No es casualidad que esta zona del Sur de Marruecos haya sido escogida por muchísimos directores internacionales en su búsqueda de exteriores. Por si esto es poco, en un ruta circular desde Ouzazarte uno puedo también visitar las dunas Merzouga y visitar el pueblo de Zagora. Y para los que tengan más tiempo está la costa atlántica con Essauira como punto más destacado.

Galería de vídeos

© 2003 - 2008 Viamedius

RSS