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Fundador - Viajero trotamundos
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Un pescado al mes (y dicen que son importados de Chile), un muslo de pollo al mes, una barra de pan diaria, una pastilla de jabón al mes…Son las cartillas de racionamiento que ahogan a los cubanos. Sácale una foto a la cartilla para enseñarles a tus amigos comunistas españoles, me espeto un cubano mientras tomábamos unos tragos en la casa de la familia de Compay Segundo. Los cubanos no se pueden mezclar con los extranjeros. Los coches americanos de los años cincuenta que pueblan La Habana y hacen las veces de taxis no pueden recoger a turistas. Los lugares más emblemáticos como Varadero son exclusivos para turistas y los cubanos siguen necesitando una visa para viajar por su propio país. Esa sigue siendo la realidad a finales del 2006.
A ritmo de cha cha cha, de rumba, de son y de otros ritmos caribeños se mueve la ciudad de La Habana. Nadie sabe donde esta Fidel, parece que un hospital enfermo de un cáncer de hígado, aunque nadie parece tampoco muy esperanzado por su sucesión. Y la música sigue sonando por toda la ciudad y la gente se echa a bailar. La Rampa deja atrás el maltrecho Malecón para llegar al corazón del Vedado. Tan solo uno puede imaginar el esplendor de este barrio mirando a lo que queda de la magnificas villas coloniales. La rampa se prepara para su mejor momento, la noche. Los sonidos afrocubanos se mezclan con el jazz o con los boleros y la música se hace dueña de la ciudad. Música, poesía, pintura, casi todas las artes plásticas tienen cabida en la vida cultural cubana.
En la Habana vieja las cosas parecen algo distintas. Un plan de saneamiento de las fachadas esta dando sus frutos y algunos edificios emblemáticos han sido reconvertidos con éxito en hoteles de lujo y restaurantes y dicen que sus beneficios están siendo reinvertidos para las nuevas rehabilitaciones. Lo que no dicen es lo que hacen con los habaneros que viven allí (o vivían par ser mas exactos). La calle Obispo atraviesa el barrio y desemboca en el Capitolio. Es un continuo ir y venir de gente. Hay galerías de arte, alguna farmacia y tiendas con menaje del hogar. Aunque lo normal es encontrar estos establecimientos semi vacíos a causa del embargo. Al final del boulevard de la calle Obispo, Vianco muestra sus obras de arte. Un artista local que esta escribiendo una novela y que espera poder publicar en España, algún día.
De camino a la estación de autobuses de La Habana, un cartel reza vamos bien con la imagen del compañero Fidel al costado. Aunque no aclara exactamente a quien le va bien. En la estación, la gente se arremolina frente al televisor. Hoy juega la selección nacional de pelota (béisbol). Se forman corrillos que comentan acaloradamente el partido mientras esperan su autobús.
En el trayecto se ven carros tirados por burros, hombres a caballo, bicicletas, vendedores de pina y papaya…El autobús sortea como puede las curvas de la carretera que discurre por el valle de Vinales y que discurre entre plantaciones de plátano y de tabaco. Pinar del Río es la región tabaquera por excelencia y en ella se deja notar la influencia del partido en el ámbito rural y su pode omnipresente. Los comités de defensa de la revolución son los encargados de salvaguardar las ideas de ka revolución y son el instrumento último de control sobre la población. Un acto conmemorativo de revolucionarios del pueblo de vinales nos sorprende mientras la leve brisa caribeña y el olor a tabaco nos traspasan poco a poco nuestra piel. Es aquí donde mas se dejan ver los iconos mediáticos que usa el régimen como el del Che o el del libertador José Marti.