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Fundador - Viajero trotamundos
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Se llega más fácil desde Medellín (ACES-SATENA), en un vuelo de avión pequeño que permite apreciar el curso del Río Atrato y la Serranía del Baudó, con selva tan cerrada como el Amazonas. ( En el futuro habrá carretera desde Pereira a Nuquí, más al Sur - faltan menos de treinta kilómetros -, que entrará a ser el lugar de dispersión del turismo hacia los demás lugares.)
En este primer segmento del Pacífico se hace turismo vacacional en pequeña escala, pero la demanda con más potencial de crecimiento es de pescadores: ésta es la principal región para pesca deportiva en Colombia y una de las mejores del mundo. Sumada a la parte sur del litoral Panameño y sus islas, este es el paraíso para la captura del Marlín y del Pez Vela, las dos especies más prestigiadas entre los aficionados del mundo entero. Y, fuera de eso, la zona contiene el lugar de belleza natural más hermoso del Pacífico colombiano: le Ensenada de Utría.
El vuelo aterriza en Ciudad Mutis (Bahía Solano), en el Golfo de Cupica. Hay por lo menos dos hoteles muy aceptables, si piensa quedarse. El poblado es quieto, relativamente nuevo ( fue reconstruido luego de un devastador maremoto). No hay mucho qué hacer. La playa es pequeña y poco llamativa. El pueblo es alegre, la gente comunicativa y hospitalaria.
De Solano hacia el norte, en dirección a Cabo Marzo, se puede llegar a varios refugios para pescar. El Cabo Marzo Big Game Fishing es realmente especializado y muy profesional, con buenos botes para troleo y pesca de altura; fue concebido para deportistas extranjeros dispuestos a pagar tarifas semejantes a las de clubes de reputación internacional. Otro recomendable es el Bahía Tebada Lodge, cabañas relativamente confortables, pero con equipos de navegación más sencillos. También hay un centro vacacional de "turismo social". El desplazamiento a los refugios suele hacerse por mar ( 30 minutos a una hora). Cada establecimiento recoge sus huéspedes, previo aviso. La zona de pesca suele ser en inmediaciones de Cabo Marzo, a una dos horas y media del Golfo, ya muy cerca de la frontera con Panamá.
De Solano hacia el sur, por una carretera vecinal en regulares condiciones y en una "chiva" o taxi rural (cualquiera la informa la hora de salida), se llega en cosa de una hora a "El Valle", atravesando un tramo de montaña por entre la espesura (el tramo es corto, pero vehículo y carretera solicitan su paciencia). El Valle es una aldea de pescadores en la desembocadura del río del mismo nombre, muy pintoresco. Al lado del poblado hay un conjunto balneario sin pretensiones, con cinco o seis hotelitos playeros ordenados sobre un camino peatonal de dos o tres kilómetros de largo, entre jardines sencillos y palmeras, muy grato de recorrer. Todos ellos ofrecen cabañas, algunas demasiado estrechas o muy calientes, pero acérquese hasta El Almejal. En el pueblo encontrará también en una casa de familia todo el repertorio gastronómico de los negros del Pacífico, aderezado de borojó, marañón, árbol del pan, coco y aguacate: exquisitamente limpio y delicioso.