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Fundador - Viajero trotamundos
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El barrio de San Telmo es quizás el más acogedor de la ciudad de Buenos Aires. Casa bajas, calles empedradas, bonitas plazas, cafés de toda la vida que huelen a lomitos y a bife y que suenan a Tango y un ambiente entre bohemio y artístico.
Nosotros lo visitamos varias veces, aunque probablemente el mejor día es el domingo, donde la calle se llena de tenderetes y puestos que venden artesanía, de puestos con licuados hechos en el momento y de tangueros y tangueras a la caza del turista de turno. La calle Defensa se hace peatonal y lo mejor es recorrerla a pie sin ninguna prisa.
Además de los tenderetes hay un montón de tiendas de antigüedades y alguna galería de arte donde exponen artistas locales. La calle finaliza en la plaza Borrego que es el centro neurálgico del barrio y que emana vida por sus cuatro costados. En la misma plaza se encuentra el Café Borrego, un café mítico donde hacer una parada antes de seguir pateando el barrio.
El sábado o algún día de semana son también buenos días para hacernos una idea de lo que pasa por el barrio cuando no hay visitantes. Se puede apreciar el día a día sin contaminación turística, de forma más relajada.