Los rótulos multicolores y los neones de las calles son el espejo de la actividad y del dinamismo de esta urbe que sigue siendo el modelo de desarrollo para sus hermanas asiáticas. Las nuevas tendencias, la evolución de la tecnología y los nuevos hábitos de consumo se palpan en Tokio con tan sólo pisar la calle.
Ir al mercado de pescado de Tsukiji y al antiguo mercado americano, el de Ameyoko.
Darse un paseo por Ginza y ver de cerca las tiendas de moda más exclusivas.
Hacer unas compras de última hora para llevar a casa en Asakusa. Comprar en el barrio de Akihabara algún juguete electrónico.
Ir a un combate de Aikido y a una representación de teatro tradicional de Kabuki en el Kabiki-za.
Subir a la Tokio toser y deslumbrarnos con el skyline de Tokio.
Perderse en el maremagno de gente del barrio de Shibuya.
No muy lejos de Tokio, se encuentra la fascinante Kamakura, famosa por su estatua del Buda gigante.
No nos podemos ir sin hacer una visita a un Karaoke en Tokio.
Probar a alojarse en un Ryokan, el hospedaje tradicional japonés.