Viajero ocasional
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Fueron las lecturas de Jorge Amado las que colaboraron a que crezca en mí, el deseo de conocer Salvador de Bahía. Fue gracias a él que aprendí a mirar las calles y los misterios que encierra esta fascinante ciudad, que fue por dos siglos capital de Brasil. Bahía es la ciudad que los orixas llegados del África eligieron para quedarse.Bahía, la ciudad de Oxalá, es una rara mezcla de sensaciones.Bahía entra por todos los sentidos…. Llena de colores nuestros ojos, de música nuestros oídos, la boca de sabores, y también se huele.
Ya que todo Salvador está invadido por el olor del acarajé. La religión está muy presente. También muy confundida con la superstición. Es una ciudad donde lo sagrado y lo profano se juntan. Tiene algo de pagana. En Bahía siempre aparecen dos ciudades en una. La alta y la baja. La antigua y la moderna. La espléndida y la humilde. La de los nativos y la de los turistas En Salvador, se encuentra el mayor conjunto arquitectónico colonial de América latina.: “El Pelourinho” que ha sido declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad Al Peló hay que contemplarlo, caminarlo sin prisa, disfrutarlo. Cada rincón fascina. Lugar maravilloso tanto de día como de noche.Allí vivía la clase alta de la ciudad.Allí las niñas miraban desde los balcones como se castigaba a los negros esclavos, atados a ese palo llamado pelourinho., hasta dejarles los cuerpos cortados por los azotes. Dicen algunos, que todavía por las noches, se escuchan los gritos de dolor de los negros castigadosLos caserones silenciosos, las calles empedradas hacen que uno respire una atmósfera de magia y secretos.
El recorrido por esta verdadera reliquia que conserva 500 años de historia, no tiene desperdicio. Las negras bahianas., se fotografían con los turistas, por unos pocos reales, con sus típicos trajes de varias enaguas y hermosos encajes.Simpáticas, sonrientes, con sus anchas caderas bamboleantes, acompañan a los visitantes en un tramo del recorrido. Otras sentadas detrás de su tabuleiro vendiendo el abará y el acarajé, moqueças de aratú, dulces cocadas y beijus. También se las encuentra en las plazas oficiando de peluqueras.En todas partes está presente la etapa de la colonización y sus raíces.Un espectáculo aparte son los vendedores con las cintas del Señor de Bombin. Para Él, es la mayor devoción de los bahianos ya que se le atribuyen poderes milagrosos Las famosas “fitinhas, son cintas de colores que las ofrecen por toda la ciudad para que traigan suerte. No se puede partir de Bahía sin ellas. El dique de Tororó con las esculturas estupendas de Tatí Moreno, el Corredor de la Victoria “flor y nata de la finura” con sus espléndidos museos, la feria de San Joaquín, el Mercado Modelo, los saveiros navegando en la Bahía de todos los Santos, son un espectáculo imperdible.Escuché decir que Bahía “Es la caja de resonancia de la musicalidad brasilera”, y es verdad.
En los ritmos se mezclan las raíces blancas, indígenas y africanas,La capoeira, el maculelé, la samba de roda están llenos de magia y de color.La ciudad se extiende a lo largo de las playas, repletas de bares, restaurantes, magníficas residencias y bellos hoteles.Desde Barra, donde se encuentra el llamativo Farol, hasta Itapuá, donde Vinicius levantó su residencia y junto a Toquinho, compuso algunas de sus famosas canciones. Y mas allá Arembepe Itacimirín y Praia Do Forte, donde la naturaleza no pudo ser mas pródiga.Bahía tiene muchísimas fiestas populares.
Se dice allí, que “cuando el Bahiano no esta de fiesta, está ensayando”Bahía tiene magia y sensualidad .Tiene un pueblo dulce que practica el arte de ser amable.Bahía es Caetano, Vinicius, Jorge Amado, Dorival Caymmi, Ivete Sangalo, Gilberto Gil, Daniela Mercury….Bahía es acarajé, abará, sarapatel, sururú, cocadas, jacas y beijús.Realmente Jorge Amado me mostró el color y la poesía, el dolor y la miseria.Fue mi guía y gracias a ÉL pude ver “no solo la cáscara amarilla y linda de la naranja, sino también los gajos podridos que repugnan al paladar”.Porque Bahía es eso una “Mezcla de belleza y sufrimiento, de satisfacción y de hambre, de risas alegres y lagrimas dolientes”