Fundador - Viajero ocasional
Un destino no frecuente de viaje son las lagunas de Marcapomacocha muy arriba en la sierra central de Junín, había oído hablar de ellas a los lugareños de Canta, 42 lagunas en total. Cómo llegar hasta ellas, ese era el dilema.
Contacté a un amigo que trabaja fuera del Perú, el motor de su camioneta petrolera 4 x 4 estaba siendo completamente reparado ya que por no ponerle repuestos originales en su servicentro de confianza, mayormente filtros de aire, le pusieron los llamados compatibles, al usarla seguido en caminos de trocha muy polvorientos, el motor se había literalmente limado por dentro al tragarse kilos de dichas partículas nocivas que no fueron correctamente filtradas.
Ya de vuelta en Lima mi amigo y con la camioneta reparada, partimos un sábado en la mañana rumbo por la congestionada Carretera Central, uno de los caminos obligados para dirigirse a la sierra central del Perú. Pasando Chosica , el camino se despejo como por arte de magia. Pasamos pueblos como Matucana, Casapalca hasta llegar a San Mateo, nombre muy conocido localmente ya que aquí se envasa agua natural de manantial para mesa que no es mineral como reza su slogan desde hace mas de 100 años y en la altura por lo fría que se pone la botella es muy refrescante. Hechas las compras de rigor para este tipo de excursiones como agua, sodas y bebidas rehidratantes ya que donde nos dirigíamos solo se encuentran productos demasiado básicos, digimos adios al pintoresco pueblo de San Mateo para kilómetros mas adelante llegar a una bifurcación, a la derecha, Ticlio por donde pasa el ferrocarril mas alto del Mundo e izquierda, lagunas de Marcapomacocha, región de Junín.
Entramos a un camino de trocha carrozable que se encuentra en muy buenas condiciones ya que esta ruta es muy poco conocida o frecuentada y se mantiene libre de baches y huecos, hasta un auto normal podría hacer esta ruta a velocidades de unos 30/35 kilómetros por hora. A la muerte de un obispo se cruzará con algún vehículo que hace el camino en sentido contrario hacía San Mateo. Cuando salgo a las alturas siempre llevo un reloj altímetro/barómetro como parte de mi equipo, en este punto la altura marcaba los 3,800 metros, hora de chupar algunos caramelos de limón, tomar un poco de gatorade y una pastilla de origen Boliviano llamada Sorochpill para el mal de altura.
Para aquellas personas que viven en la costa y suben a la sierra sin haberse aclimatado previamente con estadía de 1 día entero por lo menos en alturas menores a los 3 mil metros que sería lo ideal, el soroche o mal de altura se manifiesta con dolores moderados a intensos de cabeza, especialmente en la frente o las sienes, mareos, problemas respiratorios, fatiga. Estas maravillosas pastillas alivian en gran parte estos desagradables síntomas, es bueno tomar la primera a los 3 mil metros y una cada 6 horas y de vez en cuando chupar una tableta de coramina glucosada o caramelos de limón. Es recomendable abrigar su cabeza con un chullo de lana o buen gorro térmico, experimentará menos molestias durante el ascenso, se sentirá mucho mas aliviado haciendo mas placentero su viaje hacía las alturas.