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Fundador - Viajero habitual
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Viajar a Tailandia es sumergirse en un mundo de sonrisas permanentes, de calidez y amabilidad constante, donde huele a especies que se mezclan con la carne que se cocina en los puestos ambulantes donde la comida sigue siendo excelente. Es realmente una pena que en Europa hayamos perdido es costumbre de comer en la calle mientras charlamos con nuestro improvisado compañero de puesto.
Viajar a Tailandia es seguro y sólo hace falta tomar precauciones contra la malaria si se va a la zona selvática del norte, en la frontera con Myanmar y Laos y especialmente si se tiene previsto realizar algún trekking de varios días donde se duerma en la jungla. Por lo demás el país es apto para todo tipo de viajeros. Cada vez es más habitual ver parejas occidentales con sus hijos pequeños viajando por el país.
Bangkok es la puerta de entrada y de salida para viajar a Tailandia y es una ciudad que una vez superado el shock inicial de contaminación y ruido cala muy hondo. El Chao Praya es el río que da vida a la ciudad y coger alguno de los ferrys de línea es sumergirse en el día de la ciudad. El norte de Tailandia supone viajar una región llena de misticismo y de remotas leyendas donde las tribus autóctonas son un gran reclamo turístico. Muchas de esas tribus han ido huyendo de países vecinos con Myanmar y han encontrado finalmente algo más de comprensión el gobierno tailandés.
Viajar al sur de Tailandia es encontrarse con enormes extensiones de arena blanca y aguas de azul de turquesa que para muchos son el último sueño y el paraíso perdido. Para los amantes del buceo las posibilidades son excelentes.