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Fundador - Viajero habitual
1ª Excursión.
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Debíamos estar a las 08:30 en la puerta del hotel para ser recogidos. Nos levantamos a las 07:30 pero fue tiempo insuficiente para preparase y desayunar bien, así que tuvimos que comer algo rápido mientras íbamos recogiendo al resto del grupo: 2 inglesas y 4 checos. Era la primera excursión que hacíamos y estábamos expectantes, supuestamente nos dirigíamos a un área más alejada de lo habitual para no estar en parajes muy masificados.
El viaje al norte resultó ser bastante tortuoso. Sentados en las banquetas de la parte trasera de la pick up pudimos comprobar la alta polución de la ciudad, y en las montañas la tortuosidad de los caminos, amén del polvo. En total 2h de auténtica tortura hasta llegar al campo base.
La primera imagen bastante decepcionante. Varios grupos de turistas estaban realizando lo que porteriormente nosotros íbamos a hacer. Visto desde la lejanía recordaba a un gran aeropuerto con sus aviones en fila a la espera de despegar, donde el aeropuerto era el campo base y los aviones los turistas, todos recogiditos en grupos y ordenaditos. Unos montaban en los elefantes como si de taxis a la puerta de la terminal se trataran para el paseo, otros ocupaban las balsas neumáticas para el descenso por el río, más allá pertía el grupo del treeking y en medio el u´ltimo grupo comiendo. En definitiva aquello parecia un campo de boyscout en plena actividad. Y lo pero de todo es que sabes que todas aquellas excursiones que en Chiang Maai te ofrecen como exclusivas y no turísticas son así. La impresión de que habíamos errado al coger la excursión se mostraba en nuestras caras, pero aún así hicimos de tripas corazón e intentamos sacar el máximo partido posible.
Después de esperar durante 20´ a que algo se librara, comenzamos por el paseo en elefante. Era poco estimulante pues ya lo habíamos hecho solos y en un entorno más real, sin embargo el hecho de ir montados en un elefante con tendencias suicidas, cambio nuestra percepción de un paseo en elefante. Y es que el animalillo se acercaba y deambulaba peligrosa y temerariamente por el filo del camino, al borde del barranco. Y claro uno no deja de hacer cáculos resoecto a las tonemadas que pesa el elefante y la estabilidad del borde de un camino de tierra en una ladera de monataña, tras un aguacero torrencial. Total que de nuevo dí gracias al arroz tailandés y su efecto astringente.