Hsipaw y sus alrededores - Myanmar - Viamedius - Una comunidad para viajeros como tú.

Hsipaw y sus alrededores

[Gortxu y Ra]

Gortxu y Ra

[*][*] Fundador - Viajero habitual

  • Aportaciones: 51
  • En viamedius desde: 09/11/2006
  • Último login: 21/07/2008
  • Ha escrito sobre 6 pais(es)
  • más sobre Gortxu y Ra
[Publicidad]

Resultado sobre 82 votaciones: [1][2][3][4][5]


Datos del viaje

Debíamos ir más al norte hasta Hsipaw. Entre las diferentes opciones de transporte nos decantamos por el tren. La duración del viaje no era mucho mayor que la del autobús y sin embargo pasaba por unos pasajes montañosos espectaculares. Prueba de ello era el viaducto de Gokteik. Una asombrosa obra de ingeniería de principios del siglo XX que fue el segundo puente más alto del mundo. El precio del billete era de 2$ para la clase normal y 4$ para la superior. Solía llegar a Pyin sobre las 11 de la mañana aunque siempre lo hacía con retraso. Sabedores de esto a primera hora de la mañana nos acercamos andando a la estación de tren para confirmar horario y comprar billetes. Sin embargo en la ventanilla nos informaron que el tren llevaba un retraso acumulado de: ¡7 horas! Como ya habíamos leído historias de trenes retrasados primero y cancelados después optamos por renunciar al tren y preguntar por el taxi compartido.

Camino Hsipaw

La frecuencia era aproximadamente cada hora. El precio total del taxi eran de 14.000Kyats que se debían repartir entre el número total de ocupantes. Camino del hotel preguntamos por un lugar para cambiar dinero. Nos llevaron a una joyería sita en la carretera Mandalay-Lashio que nos ofertaban un cambio de 1235 Kyats por dólar. Acordamos volver tras recoger las maletas en el hotel. Volvimos a pasar frente a la puerta de la tienda de antigüedades. Mientras ojeábamos preguntamos si había alguna posibilidad de subir a Hsipaw en autobús. Era posible por 3000 Kyats. La parada de autobús se encontraba a 3km del centro urbano. Nunca llegamos a entender porque las paradas de autobús  en Myanmar estaban tan alejadas del centro de las ciudades. El autobús pasaría por allí en apenas 30 minutos. Acordamos que por 1000 Kyats nos llevaran en mototaxi al hotel, de allí a la joyería y finalmente a la parada de autobús.

Apenas 20 minutos más tarde estábamos montados en el autobús del terror. El destartalado vehículo parecía recién rescatado del desguace. De apenas 30 plazas la parte trasera carecía de asientos pues se usaba como zona de carga. Como también lo era la zona central del pasillo donde se apilaban los sacos de harina de arroz hasta la altura de las rodillas lo que obligaba a andar encorvado por el interior del autobús. Tuvimos suerte pues pudimos ocupar los dos únicos asientos que quedaban libres, el resto tuvo que conformarse con ir sentados encima de los sacos. Nuestras rodillas se clavaban en el respaldo del asiento delantero para poder ir sentados. La velocidad del autobús era alta por lo que calculamos que en unas 4 horas estaríamos en Hsipaw. ¡Que ingenuos! La buena carretera no duró más allá de 30 kilómetros. Comenzamos a subir una carretera de montaña de curvas y rampas imposibles. Lo que el tren apenas tardaba 2 minutos en cruzar gracias a viaducto nosotros tardamos cerca de hora y media. La carretera era estrecha y terriblemente sinuosa. El pastel estaba formado por curvas de 180º y unas pendientes del 15%; la guinda la ponía la forma de conducir birmana basadas en unas reglas básicas: La nula visibilidad no es impedimento para adelantar en curvas.

El vehículo más grande tiene preferencia sobre el resto que deben apartarse a la cuneta. Los milímetros también cuentan pues es lo único que impide que los vehículos choquen al pasar tres por un carril. No es apto para temerosos pues en más de una ocasión ves al autobús caer por el precipicio. Más de una vez los bajos golpeaban contra la carretera al tomar las pendientes curvas cerradas. A duras penas podíamos escribir unas palabras a nuestros allegados en el cuaderno de viaje, con la vana esperanza de que se encontrara cuando rescataran nuestros cuerpos del fondo de la garganta. Y así pasó nuestro viaje por el paso de Gokteik, entre fundidos en negro al cerrar nuestros ojos y rezos a todos los dioses conocidos. Esta particular carrera de autos locos terminaba una vez llegados al pueblo de Kyaukme. Llevábamos cuatro horas y media de viaje y calculábamos que aún nos quedaba una hora más. ¡Gran error!

Vota este relato:

¿Has estado en este lugar y quieres publicar un relato?

Galería fotográfica

[Autobús del infierno]   Autobús del infierno
[Luces]   Luces
[Mingalaba]   Mingalaba
[Preludio a la tormenta]   Preludio a la tormenta
[Cascadas]   Cascadas
[Entre arrozales]   Entre arrozales
[Sin título]   Sin título
[Aguas termales]   Aguas termales
[Molino]   Molino
[Asueto]   Asueto
[A la espera de Buda]   A la espera de Buda
[Mercado]   Mercado