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Fundador - Viajero habitual
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Malasia
Nunca antes habíamos cruzado tantos husos horarios, lo que daba al viaje un carácter especial.
Nos dirigíamos a un lugar exótico, desconocido y tremendamente estimulante. Íbamos a vivir en persona aquel embrujo adictivo que tantos otros viajeros anteriores habían sufrido, o disfrutado, en el lejano oriente.
Éramos conscientes de que Malasia no representaba en su totalidad aquella imagen preconcebida del sudeste asiático. Y desde luego que iba a quedar muy lejos del impacto tanto cultural, personal como emocional, que la India o Nepal suelen producir en el viajero. Sin embargo, en nuestro fuero interno lo considerábamos una ventaja pues entendíamos Malasia como un país "digerible", y un comienzo "cauto" para explorar una zona tan diferente y diametralmente opuesta a nuestra sociedad, como era el Sudeste asiático.
Y fue un acierto, Malasia logra fundir todo el exotismo natural y cultural del subcontinente en un pais fácilmente viajable. A pesar de no ser el destino más conocido de esa zona, está decidido a cambiar esa situación, y se vuelca en el turista, más que en el viajero, logrando aunar en un dificil y precario equilibrio los intereses del tour-operador y el mantenimiento de la ideosincrasia del país.
La flora y fauna de Malasia no tiene nada que envidiar a la de sus convecinos, así como su riqueza cultural y antropológica. Quizás no tenga complejos arqueológicos de la talla de Tailandia o Camboya, pero su mestizaje religioso-cultural es digno de ser visitado.