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Una visita relámpago a Tallin

[Gortxu y Ra]

Gortxu y Ra

[*][*] Fundador - Viajero habitual

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Datos del viaje

La capital de la ex-república soviética de Estonia es una modesta ciudad que conserva un patrimonio impresionante. A pesar de haber sido bombardeada en la etapa final de la 2ª Guerra Mundial mantiene un casco antiguo digno de admirar, y que fue catalogado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1997. Pasear por sus calles es retroceder en el tiempo, sus bellos edificios mediavales en perfecto estado de conservación, sus empedradas calles, así como el ambiente cultural que se respira permiten disfrutar de una ciudad de encanto.

Había sido el año de Rosa de OT y el gran chasco de Eurovisión. Y gracias a este incombustible concurso habíamos descubierto una bella ciudad ex-sovietica como la capital de Estonia. Principal puerto de este pequeño país europeo la separa tan solo 80km de mar de Helsinki. Numerosos ferrys conectan diariamente la capital finesa con la estona. Cada año cientos de miles de fineses embarcan con destino a Tallin durante unas horas para aprovisionarse de bebidas alcohólicas ya que en Finlandia soportan una importante carga fiscal. Así al regreso al puerto de Helsinki, la salida por el muelle es como una convocatoria de macro-botellón. Cientos de fineses tiran de improvisados carros cargados hasta los topes de bebidas alcohólicas de baja y alta graduación . Aprovechando pues nos embarcamos en un superfast-ferry de la compañía Tallink que por unos 40 euros nos dejaba en la capital estona tras hora y tres cuartos volando sobre las olas del Báltico.

Tallin es una pequeña ciudad que se puede y se debe conocer pateando sus calles. Puede distinguirse tres partes en Tallin bien diferenciadas: "Colina de la Catedral", donde se situaba la autoridad central, primero de los obispos, luego de la Orden, y de la nobleza Báltica; hoy es sede del gobierno estonio y de varias embajadas y residencias. La Ciudad antigua ("Vana Linn"), que es la antigua ciudad hanseática, la "ciudad de los ciudadanos" — esta parte de la ciudad no estuvo unida con la Colina hasta finales del siglo XIX. Fue centro del comercio medieval de la sal, gracias al cual prosperó y creció económicamente. La ciudad se extiende al sur de la Ciudad antigua, donde los estonios se establecieron. Éstos no formaron la mayoría de la población de Tallin hasta mediados o fines del siglo XIX.

La panorámica que se tiene de la ciudad nada más desembarcar ya es de cuento. La ciudad se desparrama uniformemente dejando a la vista un sinfín de bonitos tejados. Las calles ascienden por la única colina de la ciudad coronada por la esbelta torre de una iglesia. Esta uniformidad se ve interrumpida aquí y acullá por bellos campanarios de mil y una formas. Parte de la ciudad antigua está restringida al trafico lo que la hace, si cabe, más bella de caminar. Las fachadas lustrosamente cuidadas y pintadas en tonos pastel delimitan las sinuosas calles, que invitan a recorrerlas pisando sus adoquinadas vías. Cada detalle está cuidado para no deslucir un marco tan armonioso. Las terrazas de los bares desechan el plástico y te invitan a tomar un café en su mobiliario de madera de teca. Las tiendas que carecen de llamativos y sobresalientes carteles, que deslucirían las fachadas, obligan al artesano a salir a la calle para llamar la atención de los transeúntes. Trovadores, músicos y malabaristas recorren las vias vestidos de época para hacer pasar un buen rato a los turistas y de paso sacarse un sobresueldo. Guardando las distancias recuerda a Praga, por su excelente estado de conservación y por su homegeneidad arquitectónica, pues parece que por ella no han pasado los años. Impresionantes iglesias ortodoxas, bellos edificios civiles y gubernamentales, cuidados jardines...todo ello protegido por la antigua muralla de defensa, que a través de sus entradas regulan el ir y venir de los transeúntes.

Conscientes de la proyección internacional que les había dado el festival de Eurovisión, en cada tienda, en cada local, en cada bar, constantemente sonaban las canciones que aquel año habían participado en el certamen. Por otra parte admitían sin ningún problema que pagaras con euros e incluso los cambios también te los daban en euros. El idioma tampoco era un gran problema, debido a su convulsa historia no era infrecuente encontrar cuatrilingües, pudiendo comunicarse en estonio, finés, ruso e inglés. Incluso el sueco tenia su pequeña parcela. Sus gentes son amables y atentas, siempre dispuestos a ayudar. Sin embargo lo que más nos impresionó de sus habitantes fueron sus ojos. La gran mayorían poseían unos ojos azules casi transparentes con un anillo exterior gris o azul más oscuro que hacia difícil poder dejarles de mirar, pues te quedabas prendado de la profundidad y belleza de su mirada.

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