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Finlandia, Círculo Polar Ártico

[Gortxu y Ra]

Gortxu y Ra

[*][*] Fundador - Viajero habitual


Datos del viaje

Laponia representa el 40% de la superficie del país. Es la región más septentrional, virginal y salvaje. Su especial emplazamiento, en el interior del Círculo Polar Ártico, le confiere una idiosincrasia propia y muy particular, condicionando todas las peculiaridades paisajísticas, botánicas, zoológicas y antropológicas.

A estas latitudes en verano es posible disfrutar de un espectáculo único y realmente desestabilizador: El Sol de Medianoche. Este fenómeno se produce entre los meses de mayo y julio (el periodo va disminuyendo conforme descendemos en latitud), así el astro rey no llega a ocultarse tras el horizonte en el ocaso. Fácilmente visible, el sol irá desplazándose a lo largo de la línea del horizonte durante las "supuestas" horas nocturnas, para volver a elevarse anunciando un nuevo día que nunca acabó.

Camino a Ivalo las autoridades finesas se preocupan muy mucho de dos cosas. Una de que te percates cuándo rebasas la latitud 66º30', es decir la entrada en el Círculo Polar Ártico, y dos, de que te quede bien claro que Santa Claus vive en Finlandia y no en Noruega, digan lo que digan los ciudadanos de este último país. Lo primero lo logran construyendo un gran arco sobre la carretera a modo de meridiano, y lo segundo construyendo un gran complejo al todopoderosos Santa Claus, compuesto de su "cueva-fábrica-vivienda" y de la Aldea de Santa Claus, donde entre otras atracciones está la oficina postal, lugar último de destino de todas las cartas dirigidas a éste espíritu de la Navidad.

Nuestro contacto con el espíritu navideño, en pleno junio, se inició con la visita al "Santa Park". Construido en lo que fue un antiguo refugio antiatómico de 12.000 metros cuadrados, Santa Park se hunde en el interior de la montaña Syväservaara para ofrecer al visitante un vis a vis con el mismísimo Papa Noel. Inaugurado en 1998, lo encontramos por pura casualidad ya que en nuestra guía "actualizada 2002" no figuraba. Recordando tiempos pasados nos acercamos, y tras pagar una "modesta" entrada de 20 euros nos dispusimos a disfrutar del espectáculo. Nuestro gozo en un pozo, lo que creímos iba a ser un pequeño parque de atracciones versión navideña, se convirtió en una mega galería comercial, donde la mayor parte del suelo estaba destinado a alojar puestos de venta de artículos navideños. Total, que era como entrar en un Eroski navideño pero pagando. Así que haciendo de tripas corazón, y viendo sol donde sólo había nubes, decidimos rentabilizar los 40 euros comportándonos como auténticos críos, y aprovechando que el lugar estaba semidesierto dimos rienda suelta a ese "niño que todos llevamos dentro". Ni que decir tiene la cara de alucinados (y algo de vergüenza ajena) que ponían los que allí trabajaban. Nos subimos al tren Chu-Chu, jugamos en una piscina de pelotas, disfrutamos de balancines y toboganes e incluso nos hicimos una foto al lado de Joulupukki, que es como llaman los fineses a Santa Claus, eso sí tuvimos la decencia de no sentarnos en sus rodillas. Evidentemente es un sitio al que solo hay que acudir en caso de ir acompañados de niños menores de 8 años.

Empapados del espíritu navideño nos dirigimos a la Aldea de Santa Claus. Situada a tan sólo 8 km de Rovaniemi. La línea de demarcación del Círculo Polar es lo que se conoce en Finlandia como Napapiiri, y es precisamente aquí donde se alza la aldea. En ella se puede visitar la oficina postal donde además de poder ver una fantástica colección de sellos, es posible enviar cartas con un matasellos único de Papa Noel, y que sólo puede ser utilizado en esta oficina postal. Como no podía ser menos los bajos de las falsas casas están habilitadas como tiendas donde pueden comprarse cualquier cosa relacionada con Santa Claus. El sumun de la pantomima es ver a autobuses enteros de turistas bajarse a pies de la línea Napapiiri e ir cruzándola uno a uno mientras se les hace entrega de un certificado de tal proeza. Lo dicho, un sacacuartos sin mucho sentido, excepto el poder sacarse una foto donde se visualiza gráficamente el Napapiiri y donde aprovechar para mandar las oportunas postales viajeras a la familia y allegados.

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