Fundador - Viajero ocasional
© Gonzalo_oliver
Johannesburgo. Nada más salir del aeropuerto internacional, viendo el paisaje, ya se palpa la gran diferencia que existe entre blancos y negros. Los negros viven en poblados de chabolas o de ladrillo con techo de chapa. Y los blancos viven en lujosas casas con altos muros, alambre de espino y vallas electrificadas. Los negros se desplazan en taxis colectivos y los blancos conducen sus grandes coches alemanes o japoneses. Los bares y restaurantes de los blancos son lujosos y los de los negros son tugurios. Además no se mezclan entre ellos, en ningún sentido.
Los sudafricanos la llaman Jo'burg, nunca Johannesburg. Esta ciudad es la más peligrosa de toda África. Los ciudadanos blancos no viven en ella debido al alto índice de delincuencia, su residencia se encuentra en la periferia en urbanizaciones que disponen de vigilancia privada. Es tan alta la criminalidad en Johannesburgo que varios hoteles, edificios de oficinas y centros comerciales han sido clausurados, abandonados a su suerte o invadidos por los habitantes de color. Tampoco hay bancos ni cajeros automáticos. Destaca que una parte de la ciudad, cerca de donde esta el hotel Carlton (abandonado también), lo controla la mafia angoleña en donde la droga circula libremente. Los ciudadanos blancos no andan por las calles por temor a ser asaltados. Tampoco la ciudad tiene gran cosa que ofrecer al viajero. El edificio del ayuntamiento, la antigua bolsa y poco más. Existe un pequeño museo de historia de Sudáfrica que está junto al teatro. También junto al teatro hay un mercado en la calle llamado "Teathre Market" en que unos pocos blancos se atreven a visitar los sábados.
Johannesburgo presume de ser una ciudad muy barata, con muy pocos euros se pueden comprar muchas cosas, el problema es que no hay nada destacable para gastar el dinero. Los grandes centros comerciales situados cerca de las urbanizaciones de los blancos y donde se pueden visitar con total seguridad se puede comprar de todo pero los precios aquí son baratos pero un poco más elevados.
Las comidas y bebidas de los restaurantes de estos centros son realmente baratas. Por unos 5 ó 6 euros se puede comer el menú más caro. También en las tiendas de moda se puede adquirir una camisa de la ultima temporada por 10 ó 12 euros. En todos los centros comerciales hay bancos donde cambiar moneda y cajeros automáticos que aceptan tarjeta Visa y Master Card.