Viajero ocasional
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Si existe un lugar del mundo que pueda cambiar tu forma de ser o pensar, sin duda, ese lugar se encuentra en algún rincón de África.
Explorar Uganda y Rwanda supuso para mí una de las experiencias más intensas y gratificantes que he vivido hasta el momento. Las sonrisas de los niños, la calidad humana de sus gentes y sobre todo la humildad de las mismas, son lecciones que difícilmente olvidaré a lo largo de mi vida.
Reconozco que no fue nada fácil convencer a Dani (mi marido) de que se trataba de una zona segura para viajar. La decisión se puso aún más complicada después de que él viera en televisión un documental acerca del LRA (Lord’s Resístanse Army) un grupo terrorista que opera principalmente en el norte de Uganda y combate contra el gobierno ugandés en lo que constituye uno de los mayores conflictos armados de África. Se calcula que desde su fundación en 1987. este ejército ha secuestrado cerca de 20.000 niños que son utilizados como soldados y esclavos sexuales.
Por otra parte, Rwanda no se mostraba como una alternativa demasiado atractiva. La sombra del genocidio de 1994, las masacres perpetradas entre hutus y tutsis, el hambre, la dictadura y la violencia perviven hoy por hoy en las mentes de todos nosotros.
Sin embargo, el deseo de conocer tierras africanas unido a las grandes dosis de información que logré recabar, me dieron la absoluta seguridad de que Uganda y Rwanda eran dos países totalmente seguros, que además necesitan del turismo para resurgir de sus cenizas.
Decidimos contratar una agencia española (Kananga) que cuenta con una magnífica infraestructura en África. Nuestro grupo, compuesto por 18 personas, realizaría su periplo africano durante 19 días a bordo de un camión perfectamente equipado.
El 14 de agosto de 2008, cargados de ilusión y de regalos para los niños, volamos a Entebbe (Uganda) vía Londres. Cuando por fin pisamos tierras ugandesas tuvimos una desagradable sorpresa. Por un error de British Airways, la maleta de Dani se había quedado en Londres (suerte que fuimos previsores y llevábamos lo imprescindible en la bolsa de mano). Nos dirigimos al mostrador de reclamación de equipajes y aprendimos la primera lección: “ESTO ES ÁFRICA” y aquí todo va “pole, pole” (poco a poco en Swahili).
17/10/2008
Me parecen dos videos simplemente geniales. Gracias por compartir y mostrarnos esas sonrisas africanas. No tienen precio.