![[*]](/img/ico-autor.gif)
Viajero habitual
Resultado sobre 4 votaciones: ![[1]](/img/star.png)
![[2]](/img/star.png)
![[3]](/img/star.png)
![[4]](/img/star.png)
A mediados de mayo con el destino más o menos decidido nos fuimos mi hermana y yo a Barcelona, en busca del circuito que se ajustara a nuestras expectativas y a nuestro presupuesto. Habíamos decidido llevar con nosotras a mi sobrina de catorce años y preferíamos ir con agencia y no por libre. La primera agencia elegida nos la encontramos cerrada ya que no abría los sábados, en la segunda agencia que ya conocíamos de nuestro viaje a Yemen, nos atendió Amparo que nos explicó la ruta y nos enseñó diversas imágenes que nos cautivaron, tanto que mi hermana quería salir de inmediato.
No hay salidas para julio, así que nos deben montar el circuito a medida, en viaje privado para las tres, suena fantásticamente ya que dispondríamos de guía y chofer para nosotras solas, pero nos preocupa que no nos llegue el presupuesto. En espera de cuánto nos costará nos vamos a la última agencia que habíamos elegido, nos atiende primero un chico que nos pone pegas por el poco tiempo que queda para la salida y nos comenta que con tan poco margen no es fácil encontrar vuelos para julio. El comentario nos extraña, ya que en la agencia anterior no nos han puesto ninguna pega, al contrario todo han sido facilidades. Al empezar a preguntarle sobre si visitábamos tal o cual etnia, se va de inmediato a buscar a otro compañero que parece tener más rango en la oficina y sin explicarnos exactamente lo que le estamos preguntando, da un rodeo, insiste en el circuito del catálogo y en buscar de inmediato los vuelos para asegurar las plazas.
Como no se ajusta exactamente a lo que tenemos pensado y tiene que mirar el tema vuelos, queda en ponerse en contacto con nosotras para darnos el precio final. El que esté acostumbrado a viajar con agencias, sabrá que al precio que aparece en catálogo, se le suma el concepto de tasas, suplementos individuales, seguro de viaje y algún que otro concepto que hace que pueda subir 400 € más el precio del viaje que hay en catálogo. El lunes 19 de mayo, nos contesta Amparo con el precio final, para nuestra sorpresa no excede el que tenemos calculado a groso modo de su catálogo, nos parece tan correcto y tan a nuestra medida que ya sabemos con quien vamos a viajar a Burkina Faso y Malí. Al cabo de unos días, nos contestarán los de la última agencia que visitamos con un incremento del precio del catálogo porque nos lo hacen a medida. Ilusionadas porque hemos encontrado la fórmula perfecta entre viaje organizado con exceso de gente y viaje libre con los inconvenientes que eso conlleva, nos ponemos en contacto con Amparo y pagamos el viaje religiosamente: viaje de 15 días 2.180 €, seguro de cancelación 55 €, tasas aéreas 248 €, suplemento individual por cama supletoria en habitaciones dobles 120 €, en total nos cuesta 2.603 € por persona.
Pedimos de inmediato hora para vacunarnos en el Servicio de Medicina Preventiva del Hospital de Bellvitge, C/ Feixa Llarga, s/n. 08907 L’Hospitalet de Llobregat. Nos dan hora para el lunes día 26 de mayo a las 11:15 h. necesitamos obligatoriamente la vacuna de la Fiebre Amarilla y el Certificado de vacunación Internacional, y se recomienda la vacuna de la meningitis A + C, la del tifus i.m. y el tratamiento contra la malaria. La visita nos cuesta 13.5 € y la administración y tasas por tres vacunas 24.5 €. Para el tratamiento contra la malaria hay varios medicamentos posibles: Lariam, Resochin, Savarine o Malarone. Dependiendo del que se elija la dosificación de pastillas, la duración del tratamiento y sobretodo el precio varía escandalosamente. Hay personas que el medicamento que proporciona la seguridad social les ha sentado fatal, con vómitos, mareos, pesadillas y que han preferido dejar el tratamiento porque son peores sus efectos que los que da la malaria en sí. Personalmente mi primer tratamiento contra la malaria fue con Malarone y no tuve ningún efecto secundario, así que no lo dudo y repito tratamiento a pesar de que cada caja de 12 pastillas cuesta unos 55 €. Con los preparativos de rigor de cualquier viaje y el gusanillo en el estómago nos dirigimos el lunes 7 de julio a la Terminal B del aeropuerto del Prat.
Nuestro vuelo AT 963 de Barcelona hasta Ouagadougou, es vía Casablanca con la compañía Royal Air Maroc. Envolvemos las mochilas con los aislantes y las tiendas de campaña en plástico y las facturamos hasta el destino final. En ocasiones la compañías aéreas sólo proporciona la tarjeta de embarque hasta Casablanca, en ese caso se puede recoger la tarjeta de Burkina Faso en el mostrador de tránsitos de Casablanca. Por suerte, a nosotras nos proporcionan las dos tarjetas de embarque. Tenemos la salida programada para las 21:25 pero el vuelo va con media hora de retraso, la duración del vuelo es de dos horas y diez minutos hasta Casablanca. El vuelo se hace corto entre que te sirven la cena y comentas cuatro cosas, sin darnos cuenta llegamos a la Terminal 2 del aeropuerto Mohammed V de Casablanca, son las 00:15 hora española y debemos retrasar una hora nuestros relojes.