Fundador - Viajero ocasional
Estas últimas dos semanas no salí de Barcelona, aunque aproveché para caminar por sus calles. No llevé cámara de fotos, en parte porque iba a visitar zonas en las que estuve muchas veces y no esperaba encontrar nada nuevo (asumir eso aquí siempre es un error).
El domingo 17 bajé hasta Diagonal para ver si en La Pedrera había mucha gente. Aquí muchos lugares que normalmente son de pago durante el invierno pueden ser visitados gratuitamente, entre ellos La Pedrera, los domingos después de las 3 de la tarde. Pero como había mucha cola seguí rumbo hacia Plaza Cataluña. Me habían hablado de una calle comercial, paralela a las Ramblas, y a sólo 100 ó 200 metros de distancia, por la cual supuse que había pasado sin prestarle atención. Pero no, creo que nunca había estado ahí, y por las compras navideñas había una cantidad impresionante de gente, estaba todo el mundo allí. Es como la peatonal de Mar del Plata, pero unas cuatro veces más ancha, con la misma densidad de gente que dicha peatonal en verano, aunque todo el mundo estaba de buena onda ("de buen rollo") y tranquilo pese a ser invierno.
En el cruce con la Gran Vía estaban dos empleados municipales asegurándose de que tanto los peatones como los que iban en coche respetaran el semáforo, eso me llamó mucho la atención. Seguí caminando por el Casco Antiguo y el Borne, me metí en una galería bajo techo (aquí no he visto más de un par), y salí a la parte trasera de una iglesia enorme que tampoco había visto nunca, con un rosetón (ventana circular con vitrales) también enorme, llamada Iglesia de Santa María del Pi. No se podía entrar sin pagar porque había un concierto de música clásica, así que seguí camino por las calles semidesiertas del Borne (era día de compras, no de turismo). Caminé por la calle del Call, en la que pude ver restos de la muralla romana. Finalmente, ya no pude más de hambre y entré a McDonald´s, que era el objetivo del paseo, debo admitirlo.
El fin de semana de Navidad fue largo, ya que el lunes y el martes fueron feriados. Me quedé en la ciudad, y el martes 26 bajé para caminar por el Parque de la Ciutadella. Ya en el metro decidí empezar en el Hospital de Sant Pau, que sólo conocía fugazmente y por fuera. Es una construcción (de hecho, varias construcciones próximas) de estilo modernista, y está comunicado con la Sagrada Familia por una diagonal. Ya le sacaré fotos la próxima vez que vaya, pero al que visite la ciudad le recomiendo conocer este lugar, la fachada es impresionante (sobre todo la cúpula), y entre los edificios hay una placita en la cual uno se encuentra rodeado por edificios modernistas. Curiosamente, la fuga para los internos es muy sencilla, ya que pasando entre los edificios se puede llegar a la calle. De todas maneras, visualmente uno queda separado de la ciudad, sobre todo por los árboles y desniveles que mantienen oculto el mundo exterior.
Bajé por esa diagonal hasta la Sagrada Familia, cuya taquilla ya estaba cerrada, pero se podía pasar gratis a un lateral al que nunca había accedido. Ya prácticamente de noche llegué al Parque de la Ciudadella, sin mapa y sin perderme (todo un logro, incluso en la zona cuadriculada de la ciudad, creo que ya entendí cuál es el proceso para orientarse aquí). Aunque mi intención era pasear por ese lugar tan calmo en el centro de Barcelona, ya estaba empezando a hacer frío así que me metí otra vez en el Borne, di unas vueltas, caminé junto a un nuevo trozo de muralla romana (que conforma la parte trasera de una iglesia), vi a un malabarista en la plaza de la Catedral, y otra vez terminé mi recorrido en el McDonald´s.