Fundador - Viajero ocasional
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Textos de Antonio Ortega http://mochileando.blogspot.com/
Me dispongo con la presente a llevar a cabo un documento acerca de las impresiones que recogido en los últimos tres meses acerca de Nicaragua. No pretende la presente iniciar un recorrido sistemático por la realidad social del país y debo avisarles, además, de que se trata de una visión personal y subjetiva impregnada de cierto a priori pesimismo antropológico acerca de la situación socio-económica-política del que me resulta mas difícil desprenderme a medida que transcurre mas tiempo aquí.
EL CLIMA.- El clima es caliente, húmedo. Solo en algunos días de ahora de Enero no hace calor, sin que ello quiera decir que haga frío. Los nicaragüenses (mas conocidos como nicas, también entre ellos mismos) duermen siempre con abanico (ventilador, o con aire acondicionado los privilegiados) por inercia, incluso en los últimos días de Diciembre en que las noches eran agradables. No deja de hacer calor cuando llueve, contrariamente a lo que es habitual en Europa.
LOS COCHES.- Contrariamente a lo que suponía, el grueso del parque automovilístico acá no se compone de coches gringos, sino de coches del lejano oriente. Toyota, Isuzu, Nissan.. Probablemente tiene que ver con la cuantiosa ayuda económica que destina Japón a Nicaragua, que a su vez parece que exige unos aranceles muy bajos a los coches, nuevos o usados (que se importan en gran cantidad desde Nicaragua por parte de empresarios pakistaníes), provenientes de la potencia asiática.
LOS CHINOS.- Como popularmente se conoce a los orientales de cualquier nacionalidad. No son queridos en Nicaragua generalmente. Ello se debe a las Maquilas, fabricas de mano e obra intensiva generalmente textiles asentadas en la zona franca de Nicaragua y por ello exentas de impuestos, en las que las nicas son expuestas a jornadas extenuantes, mal pagadas y sujetas en ocasiones a vejaciones físicas y psicológicas por parte de los chinos en aras de su productividad, siempre según la versión nica. Y el nicaragüense, como me dijo una vez un taxista, propagadores universales de la sabiduría popular, es un indio que aguanta y aguanta, hasta que llega un punto en que les da el punto. Suelen ser fábricas éstas de taiwaneses o hong-konianos..