Fundador - Viajero ocasional
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¡Bienvenido el 2007! Esta vez me fui a Cartagena de Indias, y les aseguro que recibir el cañonazo en La Heroica es alucinante. Nada más sabroso que esperar la llegada del año en las calles del Corralito de Piedra. La ciudad amurallada se engalana de la mejor forma para recibir a miles de turistas, sobre todo a los europeos que buscan en el Caribe colombiano la calidez del radiante sol que sucumbe ante la nieve que cae en diciembre al otro lado del charco. Aqui lo mejor del viaje:
Minutos antes de empezar el 2007 degustamos la famosa cena de San Silvestre en la plaza Santo Domingo, epicentro de la vida nocturna en la ciudad amurallada y centro de atención turística debido a los variados cafés que existen. También la presencia de Gertrudis capta la atención. Y es que la famosa gorda desnuda que el maestro Botero donó a Cartagena es uno de los íconos de esta ciudad colombiana. Aseguran que tocar uno de los senos de Gertrudis asegura largas relaciones amorosas.
A la par de la par de la cena de año nuevo, una orquesta hacía de las suyas para deleite de los latinos y de aquellos turistas que a pesar de ser algo torpes en ritmos caribeños no dejaban de mover el esqueleto. Al final, llegó la medianoche y el cielo cartagenero se llenó de fuegos artificiales para cerrar con broche de oro una jornada especial.
Para aquellos que visitan Cartagena por primera vez, les doy algunos datos prácticos. Existen dos zonas hoteleras: una ubicada en el Corralito de Piedra (Ciudad Amurallada) y la otra cerca de allí, como a 5 minutos en autobús: Bocagrande. Esta última es una franja insular repleta de hoteles de famosas cadenas, con mucha vida gracias a variadas tiendas y famosos mercados locales. En el Corralito de Piedra hay 2 grandes hoteles (caros, pero buenos): El Charleston y el Santa Clara, símbolos del lujo cartagenero. Sin embargo, hay también posadas sencillas pero agradables
Sitios de visita obligada: por supuesto, el Corralito de Piedra de arriba abajo. El castillo de San Felipe de Barajas y el cerro La Popa. Desde ambos hay buenas vistas de la ciudad entera. Aunque el ambiente es bacano, hay mejores playas que las de Bocagrande. Mejor tomar una lancha y visitar las Islas del Rosario y –mejor aún- isla Ibarú. En las noches una buena cena en cualquier restaurante de la ciudad amurallada, o bien se puede disfrutar la chiva rumbera.
Aprovechando mi estadía en Cartagena hice un recorrido por las otras dos perlas del Caribe colombiano: Barranquilla, famosa por su carnaval (y Shakira) y la folclórica Santa Marta, visitada más por turistas locales que extranjeros y bastante crecida en sabor regional. Entre ciudad y ciudad hay como hora y media en autobús. De Barranquilla sorprende la parte nueva. Tan moderna como los sitios más exclusivos de Miami. En Santa Marta hay que caminar, deleitarse y sentir el malecón lleno de vendedores, tiendas, hoteles y locales nocturnos donde disfruté de los mejores vallenatos en vivo jamás escuchados.